El segundo hombre del Ejército de Liberación Nacional (ELN), Antonio García, insistió ayer en que su grupo pretende un territorio desmilitarizado para iniciar un diálogo de paz y no descartó proponer al gobierno un "canje de prisioneros".
García, que se encuentra en Caracas a la espera, hoy, de un segundo encuentro con el alto comisionado de paz, Víctor G. Ricardo, así lo declaró a "Radio Net".
Según García, cuyo verdadero nombre es Erlington Chamorro, "sí existe" la posibilidad de proponer un "canje de prisioneros" por rebeldes presos en cárceles colombianas.
Advirtió, asimismo, que el Gobierno "improvisa" en asuntos como la política de reconciliación.
El ELN solicitó los pasados martes y miércoles al gobierno colombiano, en una primera ronda de conversaciones en Caracas, la desmilitarización de cuatro municipios, Simití, San Pablo, Santa Rosa y Morales, en el norteño departamento de Bolívar, con un área de 7.371 kilómetros cuadrados.
El Gobierno respondió negativamente a la solicitud de esa guerrilla, la segunda en importancia de Colombia.
El presidente Andrés Pastrana dijo el viernes en Cartagena de Indias, norte, que esa petición cambiaba las reglas de juego.
"El despeje (retiro de tropas y policía) no se tuvo en cuenta, no es una precondición para hacer la paz con el ELN. Ellos nunca hablaron de despeje. Ellos hablaron de convención nacional con la sociedad civil y para ello estamos dispuestos a dar todas las garantías", dijo Pastrana.
García reconoció que están "identificados" con las peticiones de canje de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia).
Según García, son "iguales los prisioneros del ELN en manos del Gobierno que los compañeros de las FARC, e iguales a los policías y soldados que están en nuestras manos".
Las FARC, la primera guerrilla de Colombia, en antiguedad y en número de efectivos, con 40 años de lucha armada y unos 15.000 combatientes, negocia con el gobierno un "canje de prisioneros", después tiene en su poder a más de 320 soldados y policías y pretende cambiarlos por 451 rebeldes presos.
El ELN no ha dado cifras de policías y militares en su poder y tampoco de cuántos de sus guerrilleros están en la cárcel.