El equipo fue de tibio a congelado. Sin ideas en ofensiva, sin recuperación en el medio y sin solidez en la última línea.
Maradona, que casi no abrió la boca para dar indicaciones, deberá refundar su propio equipo. El final, casi cirquense con Schiavi y Palermo intentando el empate heroico, nos dejó en un quinto lugar doloroso. Ahora se viene Perú y Uruguay para pensar que Sudáfrica aún no queda tan lejos.