Es bonito decir ¡VAMOS EN BUSCA DE MEDALLAS!, días antes de que una delegación panameña tome el vuelo para participar en unos juegos regionales. Pero es ilógico exigir resultados positivos, si los atletas no tienen las mejores condiciones para su preparación.
El caso de los pesistas chiricanos se suma al de otras situaciones adversas que los atletas criollos tienen que enfrentar a diario para dejar el nombre de Panamá en alto. Recuerdo que Rocío Navarro, pesista que conquistó tres medallas de oro en los IX Juegos Deportivos Centroamericanos, me decía que ella tenía que vender comida en la fonda de su mamá para poder ganar dinero, y así solventar un poco su situación económica. Casos como este son los que me ponen a pensar en que hay muchos prospectos en el deporte nacional, pero debido a las adversidades, nunca llegamos a conocer su verdadero potencial.
Hay entrenadores que me han informado sobre jóvenes con mucho talento, pero que tienen que trabajar para llevar el sustento a sus hogares, motivo por el cual dejan el deporte a un lado. ¿Cuántos Irving Saladino o Alonso Edward no estarán trabajando en un taller de mecánica o en un restaurante para ganar dinero?
No hay que tirar mucha matemática en situaciones como la de los pesistas chiricanos y de otros deportistas locales.
SI QUEREMOS COSECHAR MEDALLAS, DEBEMOS SEMBRAR UNA BUENA SEMILLA.