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En busca de una cultura musical

Para realizar diez días de música los organizadores trabajan un año completo. Los artistas no buscan ganar dinero, pues no cobran por sus presentaciones, sólo quieren llenar los escenarios.


Isaac Casal tiene días que no duerme, exactamente, desde el pasado viernes 30 de mayo cuando inició el Festival de la Música Alfredo de Saint Malo, que organiza la Fundación Sinfonía Concertante, y que cierra hoy, luego de diez días continuos de conciertos, conversatorios y talleres musicales.

Casal, quien está detrás del titánico trabajo que conlleva un festival, se despide este año como miembro de la Orquesta Juvenil de las Américas, cuyo director artístico es el tenor Plácido Domingo. Fue el primer panameño en ingresar a este grupo, que reúne a músicos de toda América. "Uno tiene que competir con muchas personas, practicar y salir a competir. Ellos eligen los mejores".

Chispazo.
Con la Orquesta Juvenil viajó a muchos festivales. Unos que duraban un mes, otros tres semanas, otros una semana. En esos conciertos se conoce mucha gente famosa. Comparte que de alguna forma le incomodaba el hecho de que en Panamá no existiese un festival como esos, en la cual pudiesen participar los jóvenes. Se propuso entonces dar ese primer paso, y crear esa oportunidad que él no tuvo cuando comenzó en la música.

 

Entonces, un primer paso fue crear la fundación Sinfonía Concertante que tiene como objetivos elaborar programas educativos que, junto al festival, incrementen el turismo que le gusta este arte, abrir más fuentes de trabajo para músicos. Los preparativos iniciaron al término del pasado. "Toma un año poder hacer un festival. Tan pronto termine éste, enviaremos las cartas de invitación para el próximo año, o sea que ya hemos empezado a trabajar.

Primeros pasos de un músico.
Isaac está en la música porque su padre desde que era pequeño le enseñó ese camino. En su casa su hermano Luis tocaba violín. Era una costumbre escuchar música clásica en mi casa. También otro hermano, David, tocaba violín. Sus padres decían que parte de la educación era aprender un poco de todas las artes, de libros, de la música y de los deportes.

En la universidad empezó la carrera de ingeniería Industrial. "Eso era lo segundo, lo primero era la música. Cada vez que llegaba un músico de afuera, le tocaba la puerta y le preguntaba si podía tocar para él. Ellos me decían que sí. Uno de ellos me dijo que me fuera con él. Me dieron becas para estudiar y me gradué en Estados Unidos la licenciatura en Music Performance, en la Universidad de Florida Internacional y la maestría en la Universidad de Baylor, en Violonchelo". Los estudios de Isaac no terminan con esa maestría. Acaba de ganar una beca completa, un programa para solistas en una universidad de Dallas.

 

A diferencia de su hermano Luis, que se enamoró muy chico del violín, a él sus padres le preguntaron qué instrumento le gustaba, y escogió el violonchelo porque el violín le molestaba, era muy agudo y escuchar a alguien practicando violín es algo incómodo. El bajo era muy bajo. Al ver el violonchelo, dijo ése. "Gracias a ese pedazo de madera con cuatro cuerdas he podido viajar prácticamente gratis por todo el mundo".

La herramienta de trabajo.
Isaac dice que este es el tamaño más grande, el de cuatro cuartos. El primero que se usa es de dos cuartos, luego tres cuartos y cuando se es adulto, uno de cuatro cuartos. El que toca lo compró en Estados Unidos, de una tecnología nueva, para solista, que se puede llevar fácilmente. "Para los que viajamos mucho tenemos el problema que se despega la madera por la humedad y tenemos que ir a las casas de música para que no los arreglen, este modelo no tiene ese problema, no tengo que preocuparme en llevarlo al doctor".

Isaac, quien realiza la última presentación con la Orquesta Juvenil de las Américas, hoy en Panamá, señala que la música de cámara en general está creciendo. "Lo que necesitamos es que el Estado nos ayude a tener más lugares o centros de conciertos para que los músicos puedan tocar. Creo que el país aún no tiene la estructura para estas cosas. Los teatros son muy selectivos".

 

Dentro de sus proyecciones está la de seguir tocando con su hermano Luis y el pianista Víctor Soto. Otra parte, continuar estudiando como solista, y siempre regresar a su patria. Actualmente en Estados Unidos toca música de cámara con Luis y es profesor en la Universidad de Dallas. "Nosotros, los artistas, constantemente necesitamos salir. Tenemos que residir fuera porque Panamá no tiene lo que buscamos. Allá tengo la oportunidad de tocar en otras partes. Si Panamá tuviese ese formato estuviera viviendo acá, pero eso tomará un poco de tiempo".

El Festival de la Música Alfredo de Saint Malo se realizará todos los años porque de lo contrario quedaría un vacío y se perdería parte del trabajo. Sus organizadores proponen que además de música, haya libros a disposición de estas personas, más arte, más teatro para lo cual invitan a los promotores de otros festivales a que se unan.

De esos seis años que recorrió con la orquesta, Isaac menciona que tocaron con virtuosos, "eso es impresionante, tocar con Plácido es impresionante, aunque solamente se le viera en las giras, tocar con Paquito es impresionante, eso era lo que hacíamos constantemente".

 

Además de la música, a Isaac le gustan todas las artes y los deportes. El fútbol es su favorito.

En cuanto a los libros, lee de todo. Un músico tiene que leer mucha historia del arte. Hay que leer cientos de libros. En cuanto a las novelas, sigue a los escritores latinoamericanos del boom del realismo mágico.

Dolencias de un festival.
El violonchelista dice que lo más difícil del festival es que las personas crean en el proyecto. "Las empresas no dan un aporte como lo hacen empresas en ciudades más desarrolladas, pero poco a poco sé que se van a enamorar del proyecto..

Las sumas que nos han dado, han sido como fundación, para poder empezar, porque este es un trabajo pesado que requiere de mucho, lo que recaudamos es para seguir con los programas educativos, comprar instrumentos, necesitamos más, para dar más".

Sacrificios.
Durante los días de festival tiene que continuar con el entrenamiento. Dos horas en la mañana, luego de once a una, y en la tarde dos horas más. Para cumplir con las actividades del festival se turna con los otros miembros del equipo, unas 20 personas. "Tenemos que ocuparnos de las visas, de resolver los problemas con las embajadas, de la logística de mover las orquestas, de las invitaciones a las escuelas, de las comidas, en fin, es mover un ejército".

A varias manos.
En Panamá hay muchos festivales. Está el de Jazz de Danilo Pérez, el de Coros de Electra Castillo, el de Cañas, también la Asociación de Conciertos tiene sus programas; ahora todos estamos trabajando en conjunto. Para el 2009, también serán diez días de festival, pero con conciertos simultáneos en las provincias.

Cultura y desarrollo.
Los festivales culturales en Panamá están siendo cada vez más seguidos. Estas iniciativas conllevan trabajo de meses de panameños que sienten la necesidad de aportar su granito de arena para un desarrollo tangible de la cultura, además de compartir el conocimiento aprendido fuera de las fronteras.

El más joven de los festivales es el de la Música Alfredo de Saint Malo, que cierra hoy con la presentación de Paquito D Rivera.

Detrás de este colosal emprendimiento está la fuerza de un músico que a base de becas y sacrificios ha llegado a una posición notable. Ese es Isaac Casal, un artista que se abrió su propio camino, y que hoy regresa para entregar su aporte musical y el de otros músicos que comparten ese sueño de enseñar el camino a los jóvenes que buscan en la música una profesión con qué vivir.

Por fortuna las cosas fueron cambiando. Los primeros conciertos, al igual que el año pasado, no estuvieron llenos a capacidad.

Pero con los días, el público fue acercándose a los escenarios para compartir con los artistas una velada que incluía el deleite por las notas, la oportunidad de conversar con ellos y hasta preguntarle al organizador -Casal- las últimas noticias del festival.

En mayo y junio fue el violín el que tomó relevancia. Un poquito antes, en abril, fueron las artes escénicas las que llenaron los teatros presentando las nuevas producciones teatrales, una propuesta de Enrique King, que luego de una tercera versión fue muy exitosa.

El Casco Antiguo, en diciembre, liberó de los lugares comunes la danza para llevarla a las calles de San Felipe, con "Sobresaltos", y el más maduro de los festivales, el de Jazz que lidera Danilo Pérez, quien también viajó a Panamá para estar presente en el homenaje al violín.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América