MIKE TYSON aterrizó en Washington prometiendo una colisión de trenes. Sus partidarios y acreedores tan sólo esperan que cuando ésta se produzca él no esté en medio. Con una edad ya avanzada y sumido en una montaña de deudas, Tyson se volverá a subir en un cuadrilátero en lo que será uno de sus nuevos intentos por volver a la cima. Es su quinto retorno desde que salió de prisión en 1995.
La pelea está estipulada para durar 10 asaltos, pero pocos creen que dure tanto. Frente a él estará Kevin McBride (32-4-1, 27 nocauts) , un irlandés desconocido que se subirá al cuadrilátero para su pelea más importante de su apagada carrera.
El boxeador se vio sorprendido el año pasado por Danny Williams, que lo batió en apenas cuatro asaltos. Tyson dice que tras dejar las drogas es un nuevo hombre, que está sometido a terapia y continuos entrenamientos. Tyson (50-5, 44 nocauts) parte como favorito para la pelea en Washington, donde se prevé la venta completa de la boletería en el MCI Center. Sin embargo, el púgil también era gran favorito ante Williams y perdió.
Tyson, de todas formas, tiene la necesidad de ganar para poder empezar a pagar una deuda de 40 millones de dólares. El púgil recibirá 5 millones, pero de ese dinero, 2 millones irán a sus acreedores y 750.000 a su ex mujer.
Elíecer Gálvez, Promotor. "Tyson es espectáculo en el boxeo. Sus mejores momentos han pasado, pero creo que todavía tiene algo de opción".
Miguel Prado, COMIBOX . "Es la última oportunidad que tiene para demostrar que le queda algo. En lo personal no le veo posibilidades".
Daniel Alonso, Periodista. "Se quiere revivir la imagen de Tyson, pero ya el es una figura en el ocaso de su carrera. No sería sorpresa si pierde".
En busca del nocaut y millones
El ex campeón pesado registró ayer 233 libras en la balanza y su rival 271 completas.