La ilusión está intacta. Los jugadores lo saben y el técnico Alexandre Guimaraes también. Hoy es un día donde el nacionalismo se debe sentir a flor de piel.
Panamá depende de sí mismo para avanzar a la próxima eliminatoria de la CONCACAF para los Juegos Olímpicos de Pekín en el 2008.
Para ello tiene que derrotar a Honduras. Basta con 1-0 para lograr el objetivo y gritar victoria.
Ante El Salvador se dio un paso adelante, hoy tenemos que dar el definitivo. Hay equipo para lograr la clasificación.
Guimaraes volvió ayer a esconder sus armas al entrenar a puerta cerrada. La estrategia le dio resultado el miércoles y el técnico parece aferrado a mantener su postura.
El DT luce tranquilo, aunque se notó muy cauto ayer en sus declaraciones, en parte por la presencia de periodistas hondureños.
"Sabíamos que para poder clasificar directo teníamos que ganar los dos partidos. Mañana (hoy) es el reto", comentó el técnico tico que dirige a la selección panameña.
"Guima" adelantó la probable alineación titular y se limitó a decir que "jugarán los que estén en mejor condición".
Para Panamá no existe otra fórmula: ganar. No hay término medio y el equipo lo sabe.