Villarreal y Barcelona empataron sin goles ayer en El Madrigal y se emplazaron para el jueves en el Camp Nou, donde se decidirá la eliminatoria.
A pesar del marcador, el duelo fue emocionante e intenso desde el primer minuto, y se pudieron ver numerosas acciones de peligro en ambas porterías.
Partido serio, de fútbol con mayúsculas, el planteado por Villarreal y Barcelona. Un encuentro atractivo en el que midieron fuerzas dos equipos ambiciosos y con estilos de juego muy similares, pero sobre los que pesó la responsabilidad y la concentración defensiva para no dar un paso en falso.
Conscientes de que a esta eliminatoria todavía le quedan 90 minutos en el Camp Nou y del peligro de la "artillería" rival, tanto los futbolistas de Pellegrini como los de Rijkaard se cuidaron mucho de no cometer imprudencias ni dejar espacios.
Villarreal tuvo problemas en los primeros minutos del encuentro para dar salida a la pelota, pues el Barcelona dispuso una efectiva presión en todo el campo con la que logró robar balones rápidos y merodear el área de Diego López, aunque sin demasiada profundidad.
Los de Rijkaard trajeron bien aprendida la lección de su última visita a El Madrigal, cuando recibieron un 3-1 con dos goles en los 10 primeros minutos, y mostraron firmeza.