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En el baile de las letras

“La escritura es un acto de felicidad” Pérez-Reverte


Verdaderamente que escribir puede hacer feliz a algunos. Imposible afirmar que a todos porque cuando tratamos con seres humanos no hay reglas absolutas. Hay quienes dicen sufrir al escribir, que crear un poema o un cuento es como dar a luz, glorioso pero cuajado de dolor. Confieso que si a mí me doliera, aunque fuera un poquititito, no hubiera escrito nada. No nací para el dolor. Por eso, la vida me ha puesto a prueba con tantos dolores. No seré yo quien busque más.

Revuelvo mis archivos (espero no cansarlos con mis portentosas colecciones literarias, científicas, humorísticas y filosóficas) buscando en escritores de mi admiración opiniones coincidentes sobre lo que significa escribir. Con el primero que tropiezo es Pérez-Reverte del que he leído desde “El caballero del jubón amarillo” hasta “El club Dumas”, y espero seguir leyéndolo. Dice Arturo: «Escribo porque me gusta escribir, así vivo otras vidas además de la mía. Escribo porque sí, porque me pagan, por lo que sea. En lo mío no hay mucho arte, sino mucha disciplina y horas de trabajo. Y la suerte –dijo– de haber nacido en una familia con biblioteca grande». ¿Ven?, siempre la ineludible relación leer-escribir. Estoy seguro de que cuando él dijo suerte que su familia tenía una biblioteca grande no era para lucirla (que los libros también pueden ser adorno) sino para leerla, para llevársela puesta al salir a la calle o al sentarse él mismo a escribir.

Carlos Fuentes por su parte afirma que «La literatura está hecha de incertidumbres, de cuestiones. La política es ideológica; la religión, dogmática, pero la literatura es incierta en todo sentido.» Dice que debemos darle a la realidad cotidiana de la palabra otra verdad «y otro brillo, y otra importancia, y otra trascendencia. La palabra te mira a la cara y dice: "Somos un pan". "¡No! ¡Eres algo más: eres alimento de los dioses!»

 

Jorge Edwards, elegante y lacónico declara: «Me he pasado escribiendo mucho tiempo, comencé cuando tenía quince años. Y uno reflexiona, al final de una vida así, qué sentido ha tenido. Se puede pensar que uno se comprometió con la literatura y eso tuvo algún sentido, pero no es tan claro. Es el sentido y el sinsentido de la literatura. Respuestas no creo que haya. Lo que hay es un compromiso, en el fondo, con la estética del lenguaje, con el mundo verbal y con todas esas cosas.»


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520301
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América