Las piedras lastiman, pero también construyen. Mira siempre dos veces una cosa, porque en lo malo reposa siempre algo bueno o a la inversa. Esta idea debiera ser uno de los nortes de nuestras vidas, porque nada es bueno ni nada es malo, como planteaba aquel famoso cuento de la literatura popular china.
Todo lo que ocurre solo son sucesos que nuestras almas tiñen y envuelven en estuches de “bueno y malo”, no obstante, un acontecimiento tiene repercusiones infinitas en el tiempo, por ejemplo, nuestro nacimiento. ¿Podemos ubicar este hecho en uno de estos dos polos? ¡Para nada! – claro, a menos que se sufra de depresión crónica o de egolatría –.
Muchas veces, y nadie me dejará negarlo, un hecho negativo deviene en algo positivo. Casos ejemplares sobran en nuestra historia: el error de fabricar una píldora para la angina de pecho que dio como resultado la famosa píldora azul; el crecimiento de un moho azul-verdoso que ayudó a Alexander Fleming a descubrir la penicilina…en fin, la lista sería interminable.
Bien sabemos, también, que los ejemplos que expuse han dado a la par satisfacción y sufrimientos, pues han mejorado la calidad de vida; pero a su vez han conllevado, en el tema de la penicilina, por ejemplo, a que los agentes patógenos creen resistencia, y esta situación exija la creación de antibióticos más poderosos y a la vez costosísimos. En el caso de la viagra, aún los científicos no se ponen de acuerdo sobre los efectos que pueda tener el sildenafil, uno de los compuestos de la droga. No obstante, la literatura médica indica que su consumo en concentraciones mayores a los 100mg puede ocasionar priapismo, hipotensión severa, infarto de miocardio, arritmia ventricular, infarto cerebral.
Evidentemente, entonces solo podemos hablar del baile de acuerdo como nos haya ido en él. Lo cierto es que parodiando al poeta venezolano Fernando Paz Castillo: La vida es una hermosa y constante “contradicción”, y aunque pareciera que vivir es hacer daño; vivir solamente es flotar en una corriente torrentosa de experiencias que no se puede ubicar en extremos; porque en el fluir solo hay cauce no estaciones. Por algo decía Heráclito que nadie se baña dos veces en el mismo río; ligando esta idea a nuestro razonamiento podemos concluir que aunque vivas múltiples veces una misma experiencia, su percepción siempre será diferente y única y sus consecuencias, indefectiblemente, tendrán aspectos buenos y malos.