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En el lente del maestro

Como diseñador, a Felizola le encanta los estilos frescos, sin excesos de accesorios, ya que cree que el mejor diseñador es Dios.


EL MUNDO del espectáculo le regala muchas sorpresas a los artistas. Si no lo creen, pregúntenle a la cantautora panameña Irma. "Sin querer queriendo" -como diría el Chavo del 8- quedó de pronto frente a las cámaras del famosísimo fotógrafo, empresario y diseñador Nicolás Felizola para hacer estas interesantes fotografías que engalanan esta sección el día de hoy.
Nicolás Felizola es un venezolano que reside en Miami, Estados Unidos, y cuyo lente ha trabajado con grandes estrellas como John Travolta, Lucía Méndez, Fernando Carrillo, Bárbara Palacios e Irene Sáez, entre muchos otros.
"Realmente fue iniciativa de él (Felizola), ya que nos conocemos desde mi primera etapa de cantante, hace más de diez años. Él participó en el OTI de 1988, ya que es tremendo cantante, pero su éxito lo ha logrado en la fotografía y recientemente en el diseño de modas", destaca Irma.
Dice que recientemente empezó su triunfo en el diseño de moda, porque en el año 2003 Patricia Manterola le pidió -como un favor especial- que le hiciera un vestido para la entrega de los premios Billboard y salió elegida como la mejor vestida de la noche, según la revista People. "En ese momento, se percató de que tenía talento para el diseño y lo ha explotado", destaca Irma.
Ha vestido a importantes estrellas, como Paz Vega, Bárbara Palacios, Alicia Machado y María Conchita Alonso. Actualmente, está trabajando en la nueva imagen de la venezolana Karina, quien regresó al ámbito musical.
El escenario perfecto para la sesión fotográfica fue la cama matrimonial de Irma y su esposo. "Nunca pensé que las fotos saldrían tan lindas", confiesa la creadora del disco "Diario de Gestación".
Felizola le decía con insistencia a Irma que ella tenía que seguir luciendo una imagen muy fresca, pero sin olvidar que ahora era madre y una señora de familia. "En otros trabajos fotográficos, sentía que no era yo la que salía en las fotografía, pero ahora me miro y digo: ´Ésta sí es Irma´", señala.
Ella quisiera transmitir con estas imágenes que la belleza está en la naturalidad, ya que no se colocó peluca ni mucho maquillaje, ni ningún elemento accesorio. "No estoy en desacuerdo con las personas que se hacen cirugía plástica, pero creo que es muy bello llegar a anciano con una hermosura muy íntegra y natural", dice la entusiasta artista.
Insta a los fanáticos de su música a amar lo que son y que no traten de ocultar los dones que Dios les ha dado. Irma quisiera ser como una embajadora de la naturalidad.
Para los que no saben, ella también tiene un gran talento para la pintura. Ya hizo una exposición hace un par de años y ahora realizará nuevamente otra. "Espero que sea a finales de este mes. Quiero que sean 20 cuadros, pero aún me faltan dos por terminar", adelanta la madre de dos bellas criaturas.
Si todo sale como lo está planeado, hará una pequeña presentación musical en conjunto con la exposición de sus pinturas.
Ésta es una modalidad artística que está tomando mucha fuerza en Panamá. Irma sería una de las pocas artistas que presentaría los productos de sus dos talentos en un mismo acto.
"Verán 20 cuadros que narrarán mi evolución artística desde el 2004, cuando hice mi primera exposición", señala la artista.
Sobre la poesía, que también produce, dijo que por ahora no ha llegado la inspiración. Este elemento le arriba cuando está deprimida y como ahora le ha ido tan bien en la vida, no se siente triste por nada.
Y le ha ido bien, ya que su música se está escuchando fuertemente en muchas latitudes suramericanas y piensa volver pronto por estos países.
De pronto tuvimos que culminar la conversación, ya que Irma tenía que cumplir con el principal rol que le ha regalado la vida: El de ser madre. "Me tengo que retirar, Juan Bosco, para recoger a mi hijo en el colegio", dijo y se despidió del periodista con la gran sonrisa que la caracteriza.


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249302
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América