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En la otra acera


Después de mucho tiempo, volvieron a encenderse las señales de alerta en los sectores relacionados con el ejercicio del periodismo ante una serie de acontecimientos que pensábamos habían quedado relegados en el tinaco de la historia.

Hace 20 años, quienes ejercían el periodismo –tantos los veteranos como quienes iniciábamos nuestro andar por esto caminos- comenzamos a disfrutar de una apertura que nos motivó a fortalecer el compromiso de informar, orientar y denunciar los hechos que antes no podíamos. En el camino   aprendimos que la noticia está en lo que hace la gente y no en lo que dice.Ahora la realidad es otra. Hay más medios de comunicación convencionales, y con la proliferación y perfeccionamiento de las tecnologías de la comunicación, se hace casi imposible sesgar la información, porque cualquiera que tenga a la mano una cámara o teléfono celular puede difundir informaciones; se convierte en difusor de noticias.

Pero, a pesar de lo anterior, nunca dejará de ser inquietante ver que se vapulee, se encierre en un calabozo o se amenace a un periodista. Esos son tiempos superados y no debemos correr el riesgo de regresar a ellos.

 

Qué triste es ver y escuchar a colegas y figuras que  sufrieron estos mismos abusos, justificar acciones que rechazaron hasta con odio visceral. Las libertades de expresión e información son valores que debemos defender, no importa de qué lado de la barda estemos, porque  el que a hierro mata a hierro muere.

El censo y las razas

¿Qué le parecería a usted si en un país donde hay gente de todos los colores, la mayoría tan mezclada que no puede decir a qué raza pertenece, el Gobierno pagara publicidad apelando al orgullo de ser blanco (no de otro color, sino blanco) y animando a los blancos a declarar si proceden del Norte o del Sur de Europa? Yo tacharía de nazi al Gobierno que hiciera eso y supongo que usted también. Pues eso mismo está haciendo la Contraloría de la República de Panamá, pero con la raza negra. La Contraloría paga unas cuñas radiofónicas diciéndoles a los negros panameños que declaren en el censo su raza y si son “coloniales” o “antillanos” y los exhorta a que se sientan orgullosos de hacerlo. No sé si también pagará esta propaganda en otros medios. ¿Por qué la Contraloría no les dice lo mismo a los de las demás razas?

 

Cuando alguien anima a alguien a que se sienta orgulloso de lo que es, está reconociendo en el otro un complejo de inferioridad. Hermanos negros: No hay que tener complejo de inferioridad ni de superioridad por tener la piel del color que sea. No hay que tener orgullo de ser negro, blanco o colorado. Si acaso habrá que tener orgullo de ser persona; de ser persona decente y punto. El color de la piel no tiene la menor importancia ni merece ser censado y menos en esta bendita tierra, donde afortunadamente estamos tan mezclados.Francisco Moreno Mejías

Otro comentario para Barría

Don Ariel: Encuentro mucha verdad en su escrito y muy noble su intento de aclarar un uso que, si bien aparece como correcto, su imprecisión está más en el terreno de los valores que en de los calificativos. Gustó hasta que se le acabó el espacio.Nelson Riquelme

 

 


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557841
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América