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En picada


Razones justificadas hay dentro de la comunidad hípica, especialmente de los dueños de caballos, ante el descenso de las apuestas nacionales, desde que se instituyó aquello que los manejadores del hipódromo han definido como carreras "entremezcladas".
Para nadie es un secreto que quien suscribe simpatizó desde un inicio con las carreras de simulcasting, por razones que no vale la pena explicar ahora, pero siempre combatimos que se "entremezclaran" las programaciones foráneas con las locales, puesto que era de suponer que eventualmente el público se volcaría hacia la primeras por cuestiones de calidad (mejor espectáculo) y cantidad (dividendos más atractivos).
Contradictoriamente los voceros del grupo Equus, empresa que administra el hipódromo panameño, ha aseguran que su principio y su fin son las carreras locales, pero aparentemente se han dado cuenta que el negocio está mejor por el otro camino.
Lo anterior, es su derecho. Como empresa deben centrar sus acciones hacia aquellas actividades que mejores dividendos les representan, aunque no debieran olvidar que: primero, los dueños de caballos son socios en este negocio y, segundo, en los términos del contrato con la Nación, resulta de carácter obligatorio que se sigan presentando y proyectando carreras en vivo (locales).
En la práctica pareciera que la política del hipódromo se dirige en otra vía. Más carreras de simulcasting y reducir las carreras locales a su mínima expresión.
Para este año se ha garantizado el pago de poco más o menos 4 millones de dólares en premios a los dueños de caballos, lógicamente porque los estrategas de Equus saben que, como hay más carreras de afuera, los eventos locales por sí solos jamás llegarán a los 40 millones de balboas y, en consecuencia, al final del año si se atienen al contrato, que estipula una participación del 10% de las apuestas, éstos ni siquiera llegarían a cobrar 3 millones.
Quizás no sea su intención, pero la impresión que Equus está dejando en la opinión pública a punta en dirección a que las carreras locales irán disminuyendo hasta su mínima expresión.
Sabemos las ventajas financieras y las bondades, que en cuanto a operaciones administrativas representa la actividad del simulcasting, pero si hubiéramos querido un hipódromo de simulcasting, no hubiera habido la necesidad de privatizar la institución, sino nombrar un director de simulcasting, con tres asistentes y con ello el Estado ganaría, los apostadores ganarían y no ahorraríamos bastante dinero.
Insistimos en que no somos enemigos del simulcasting, muy por el contrario, sabemos de las bondades que esta actividad ofrece en otras latitudes en donde hay más gente, los salarios son mejores y las posibilidades de expansión sobran. Aquí somos la misma gente en el mismo ambiente.
Parece que Equus está comenzado por el final: un calendario clásico que en términos económicos (premios) que da lástima y una programación semanal con propiedades sedantes (da sueño), debido a la ínfima población caballar y la poca creatividad de quienes tienen que ver con la confección de los lotes.
Aunque les moleste leerlo u oirlo, estamos llegando a la conclusión de que a la empresa Equus Entertaiment hay que entenderla no por lo que dicen sus voceros, sino por lo que hacen.
Y lo que están haciendo dista mucho de lo que han dicen... cuidado!


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33689
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América