Claves
El pasado lunes, Nike convocó a la prensa mundial en la noche del desierto de Abu Dabi para revelar la identidad de su nueva imagen, aunque su conocimiento era ya del dominio general, Rory McIlroy.
La empresa echó sus redes poderosas sobre la cabeza rizada de un joven golfista llamado a reemplazar a Tiger Woods del punto más alto de la pirámide del golf y su industria millonaria.
Sin embargo, nada salió como se esperaba. McIlroy se estrelló con sus nuevos palos y en su primer torneo, del circuito europeo.
"Solo he tenido problemas de adaptación con el driver y con el peso del putter por la velocidad de los greens en Abu Dabi", reflexionó McIlroy, quien podría enfrentarse con su primer problema contractual, pues rescató a su antiguo putter de otra marca, modelo Scotty Cameron, para la segunda ronda.
"Está tomándose su tiempo. Rory tiene que trabajar con sus palos de forma gradual. Si hubiese tenido sus antiguos 14 palos (Titleist) en la bolsa, hubiera sucedido exactamente lo mismo", dijo Conor Ridge, el apoderado de McIlroy, para justificar el fiasco de McIlroy ante las decenas de informadores desplazados hasta Abu Dabi.
McIlroy, ahora, se tomará su tiempo. No volverá a competir hasta el Accenture Match Play en Arizona (Estados Unidos), del 20 al 24 de febrero.
Tiger Woods, también de estreno en Abu Dabi, remató la faena de McIlroy con su eliminación también prematura.
Woods fue sancionado con dos golpes por una mala interpretación de las reglas (se dropó sin penalidad con bola empotrada). Esa acción le costó facturar las maletas antes de tiempo rumbo a los Estados Unidos.