Por suerte las elecciones deportivas están dándose y no habría tiempo para más enredos jurídicos. Darle la oportunidad, a última hora a la ANAPROF, para que sus clubes puedan votar como ligas en los sufragios de la Federación de Fútbol, abre el camino para que esto mismo ocurra en otras entidades. No fue oportuno, aunque legalmente esté justificado, darle esta oportunidad a la ANAPROF, que venía peleando por este derecho desde hacía rato. El Instituto Nacional de Deportes puso las reglas del juego, igual para todos, para que este año por fin se realizaran estas elecciones, un proceso que estaba impugnado, precisamente por irregularidades en su planteamiento.
En esa ocasión, Adimir Montenegro interpuso una demanda contra el proceso eleccionario, pues el director del INDE, había firmado una resolución que le correspondía a la Junta Directiva. Ahora el enredo puede ser peor. Podría ocurrir que un dirigente que quiera estar cuatro años más, use su astucia, catalogando a un clubcito como profesional y lo avale para su beneficio. No hay duda que algún dirigente en la Federación de Fútbol buscaba quedarse otros cuatro años más y le pasó al INDE una cascarita de guineo y cayó.
Quizás ahora otras entidades profesionales, de cualquier deporte, pidan el mismo derecho para votar. Quién garantiza también que los clubes de ANAPROF, que ahora tienen el derecho de votar en las elecciones de la FEPAFUT, se mantengan vigentes por cuatro años. Es posible que muchos de los clubes que votarán el 10 de febrero próximo, desciendan y desaparezcan.
El organigrama de estos clubes es tan frágil que algunos no tienen ni para pagar a sus jugadores y a veces un solo directivo vela por la existencia del mismo. No sucede así con las estructuras que hay creadas para las llamadas ligas provinciales. Se parte desde los corregimientos, siguen los distritos y después se escoge a la directiva de la provincia. Eso garantiza que si la junta directiva renuncia en pleno, la estructura no se pierda y se comience de nuevo.
En aras de este principio el INDE intentó guiar todos los procesos eleccionarios bajo esta norma, por lo que luchó por confeccionar unas reglas, que al final todos acataron. Las elecciones deportivas estaban caminando y parecía que no había marcha atrás. Ahora se habla nuevamente de posibles demandas y lo que parecía un acto sin importancia, puede amañar nuevamente los procesos eleccionarios deportivos de Panamá.