SU VIDA transcurre entre los estadios de fútbol, entrenamientos y los hospitales. Por sus manos han pasado reconocidas figuras del deporte como el legendario Diego Armando Maradona, pero también atletas y personas comunes que desean atenderse algún tipo de lesión ortopédica.
El doctor Germán Alberto Ochoa Perea, jefe médico de la selección Colombia de mayores, conversó con Panamá América sobre diversos temas del fútbol y su labor en el campo de la medicina deportiva.
"El principio fundamental es buscar el mejoramiento del rendimiento deportivo, ya sea de manera individual o colectiva. La premisa fundamental se centra en la condición biomédica del atleta, su condición física, atlética, de salud y, el estado físico-atlético; en qué condición se encuentra su capacidad aeróbica, anaeróbica, su porcentaje de masa muscular, velocidad, explosión, cambio de ritmo y basados en esa información multifactorial, se comienza a diseñar un programa de entrenamiento deportivo, una prescripción del ejercicio de manera individual, para que sea aplicado a cada uno de los deportistas y obtener de ellos su mejor rendimiento.
Tuve la inmensa fortuna y gran distinción de operar a Diego Armando Maradona, hace seis años. También a jugadores colombianos de altísimo nivel como Faustino Asprilla, Harold Lozano; muchos atletas, no solamente futbolistas, sino de otras disciplinas deportivas. Tenemos una gran afinidad con nuestro hermano pueblo panameño y también hemos tenido la fortuna de manejar algunos deportistas, como el caso de Felipe Baloy, que lo operamos de una puvalgia; Juan Ramón Solís, de un ligamento cruzado, y otros tres o cuatro muchachos que han estado con nosotros en Cali, Colombia, en programas de rehabilitación y resolviendo problemas de tipo ortopédico.
Sin duda, el acto quirúrgico como tal, tiene una importancia grande en el resultado; pero es la rehabilitación, el post operatorio, la secuencia lógica, coherente, lo que hace que un atleta retorne de manera aceptable y en la mejor condición posible a la competencia.
Yo pienso que Diego es un ser bastante especial; conmigo, con mi familia, con mi grupo de trabajo fue sumamente especial; fue una experiencia interesante porque conocimos la faceta del ser humano, de una persona enferma que necesitaba una ayuda para resolver un conflicto de su rodilla izquierda. No tengo sino grandes recuerdos, una experiencia maravillosa, una rehabilitación increíble, que en 26 días logró ir a jugar a la cancha de Boca su despedida. La mejor experiencia, sin duda ninguna, haber compartido con él en el plano personal y haber encontrado un ser distinto al que la gente conoce, del cual la gente difama y también, un hombre con falencia, dificultades, de estructura de su pensamiento, de su estructura afectiva, nadie es perfecto. El tiene unas limitaciones conocidas por el mundo entero, pero tiene una faceta interesante, y es que es un hombre sencillo, humilde, por lo menos en el caso que nos tocó a nosotros.
Estuve desde 1993 a 1998, después del Mundial de Francia me marginé y ahora estoy nuevamente en este proyecto con el profesor Pinto, comenzando este año un proyecto muy interesante, con una persona supremamente estudiosa, diligente, creativa, con unas condiciones excelsas, que va a llevar de la mano, por su conocimiento, a nuevas oportunidades al fútbol colombiano.
Entre estadios y hospitales
Es uno de los especialistas más reconocidos de Colombia.