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Entre la cobra y la pantera

“El sexoesunade lasnueve razones por lasquemegustaría reencarnar.Las otras ocho son irrelevantes” George Burns. Intercambiando opiniones sobre Justine, de Lawrence Durrell, nos desviamos un poco y una


Ernesto Endara (Escritor) / Escritor

“El sexoesunade lasnueve razones por lasquemegustaría reencarnar.Las otras ocho son irrelevantes” George Burns.

Intercambiando opiniones sobre Justine, de Lawrence Durrell, nos desviamos un poco y una de las señoras y yo iniciamos un debate sobre lo que entendíamos por sensualidad, sexualidad y erotismo. Ah, fue una estupenda discusión sobre un tema que no tiene cuándo agotarse. Por culpa de esa Justine, tan consorte provisional de tantos hombres. No quería la señora aceptar la cercanía que tienen las tres palabras. Ella clamaba: «Están separadas semántica y filosóficamente: el erotismo –decía– es un nivel avanzado de imaginación aplicada al sexo, mientras sensualidad es una reacción hormonal, química,del animal estimulado por la cercanía del otro sexo, o por propias reacciones cíclicas (dicen que la luna llena llena a las mujeres de deseos mórbidos. Así es conmigo)».

Me parece que cada maestro tiene su librito. Para mí, la sensualidad se desarrolla y aparece, según la personalidad de cada uno (es majestuosa si eres de los señalados). Sensualidad de movimientos, tonos de voz, lenguaje corporal y en las ondas de tu magnetismo animal (totalmente independiente de los sentidos). Un perro no es sensual, funciona bajo el mandato de los sentidos para mantener la especie. Necesita ese algo tan delicioso que arriesga lo que sea por ello. Es la trampa que nos pone la Naturaleza para la propagación de la especie. No tiene nada de erótico el babeo y el olisqueo entre animales, pero si el hombre lo hace con arte y lentitud, bueno… Por otro lado, el erotismo es flauta que toca la pantera para erizar a la cobra, es equilibrio entre pornografía y sensualidad. En resumidas cuentas, erotismo y sensualidad van a parar a la olla de la sexualidad, o sea, al deseo mayúsculo de yacer juntos, amarrados, oliéndose y sintiéndose, penetrándose y acariciándose, hasta conseguir el little bang que regaló la naturaleza al ser humano. En otras palabras: creo que la sensualidad y el erotismo son vecinos que adornan y enriquecen la proclama de los instintos. La poesía las mete a todas en una bolsa. Si la poesía no fuera capaz de peinar, purificar, sacar brillo a cualquier maroma en los revolcones de la mujer con el hombre, no sería poesía.

Y dado que la mujer domina mejor que el hombre el arte de hablar del sexo con elegancia, cierro con murmullos de Marcia Reverón:

«Mi caverna húmeda?tibia silenciosa?es tu guarida perfecta?tiemblo ante tus dedos de mago?que horadan uno a uno?los filones hambrientos de mi cuerpo.»


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841637
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América