Varios deportes y disciplinas se jugarán nada menos que su futuro en los Juegos Olímpicos de Atenas (13-29 de agosto) en la medida en que podrían desaparecer del programa olímpico desde 2012 si la relación costo/éxito de audiencia no justifica más su existencia.
El béisbol, el sóftbol, el pentatlón moderno, el slálom de canotaje, el concurso completo en deportes ecuestres o la marcha en atletismo saben que se juegan su futuro.
Su eventual desgracia podría significar felicidad para aquellos que golpean a la puerta de los Juegos, pero que no pueden entrar si otros no salen antes, una regla inflexible fijada por el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Jacques Rogge. Entre esos aspirantes a entrar en los Juegos figuran el golf, el rugby a VII y el patinaje sobre ruedas.
En noviembre de 2002, el presidente Rogge había recordado que, desde la supresión del polo tras los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936, el programa olímpico no ha hecho más que enriquecerse con nuevas pruebas.
El patrón del COI había querido revisar la participación de los Juegos de 2008 en Pekín.
Una importante mayoría de las federaciones se opuso sabiendo que, sin la exposición mediática y el empuje financiero que le procuran los Juegos, su deporte estaría abocado a una actividad de recreo para algunos apasionados.
Jacques Rogge ha impuesto que, en su sesión de julio de 2005 en Singapur, el Congreso de la institución se enganche a esta reforma a la luz de las enseñanzas sacadas de los Juegos de Atenas.
Todos los deportes deberán entonces pasar la criba de diversos criterios, como su universalidad, el costo de su organización, la herencia que dejen sus instalaciones, así como su éxito de audiencia de público y en las televisiones. El slálom de canotaje que, en Atenas, necesitó la construcción de un recorrido.
El centrocampista internacional portugués Tiago Mendes, jugador del Chelsea inglés, se perderá los próximos Juegos Olímpicos de Atenas como consecuencia de una vieja lesión en la zona inguinal.
Tiago, de 23 años, no podrá ayudar, de este modo, a la selección lusa a mejorar la cuarta plaza que conquistó en Atlanta 1996, en la que es, hasta el momento, la mejor clasificación de los portugueses en el torneo olímpico. Esta inoportuna lesión permitirá al Chelsea, que pagó este verano 12 millones de euros al Benfica.
Entre la espada y la pared
Varios presidentes de federaciones estarán particularmente atentos a lo que pase sobre el terreno, pero también en las tribunas y en las pantallas de televisión.