na Gabriel salió puntualmente a la hora señalada, 8: 30 p.m. El teatro estaba repleto y al sonar las primeras notas, el público la recibió con fuertes aplausos ante la señal inconfundible de su salida al escenario.
Su vestimenta se veía muy elegante y en todo momento lució regia. No tomó agua durante las tres horas de espectáculo y de su rostro no surgió ni una sola gota de sudor. Aunque confesó que estaba algo agotada por la diferencia de altura entre Panamá y México.
Sus primeras interpretaciones fueron canciones de su último álbum "Dulce y Salado", como "Llorándote", "Estoy tan sola", "Y tú no estás", para luego cautivar a su público con "Simplemente amigos", "Quién como tú", "Mi talismán", "Cosas del amor", y la ranchera "Volver". Además, cantó su versión de la reconocida pluma de Juan Gabriel, "Hasta que te conocí".
Su público lucía sumamente satisfecho con el repertorio que dio. "Vine para entregarles mi corazón y para quedarme con ustedes", fueron sus primeras palabras.
La diversidad del público fue muy grande. Había casi la misma cantidad de hombres y mujeres, y de vez en cuando se podía observar a la abuela, la mamá y la hija, cantando al unísono la misma canción, al ritmo de la sensual voz de la mexicana. Algo curioso fue que Ana Gabriel le pidió el celular a una chica que lo estaba usando para que alguien en el otro lado del aparato la escuchara. La mexicana se quedó con él y se lo acercó a su boca para que la otra persona la escuchara mejor. "Que linda" decía la gente.
Entre chistes, anécdotas y confesiones, Ana Gabriel se entregó a las emociones que le produjeron sus propias interpretaciones, ya que la audiencia logró transmitirle un profundo aprecio por su trabajo musical.
En varias ocasiones, la cantante tuvo que hacer pausas, para contener las lágrimas. En esos momentos, el público la ovacionaba para darle la fuerza necesaria, y juntos continuaban cantando y disfrutando del repertorio, que incluyó más de 25 canciones.
"Su voz es especial y logra transmitir un sentimiento profundo", dijo un asistente, visiblemente emocionado ante la imponente voz de la cantante.
Hacia el final de la jornada, el público insistía en que Ana Gabriel interpretara "Luna", una de las baladas más destacadas del álbum que lleva ese mismo nombre, producido en 1993. La banda tocó los primeros acordes de esta canción y la euforia se adueñó de los presentes, quienes al son de la música, movían sus manos de un lado al otro y sus voces rebasaban el sonido de las bocinas.
No hay duda, Ana Gabriel es una de las pocas artistas carismáticas que han llegado a nuestro suelo, y quien, a pesar de hacerlo por primera vez, logra identificarse a tal grado con su público, que en el ambiente se respiraba armonía .
A pesar de los pequeños problemas técnicos de sonido, la velada fue inolvidable para los asistentes que, al salir del teatro, reflejaban en sus rostros la satisfacción de haber disfrutado de un encuentro con la sensibilidad y la entrega.
Entrega total
Muchos conciertos se han presentando en Panamá, pero este realmente que marcó una pauta a seguir. Ana Gabriel se entregó por completo a su público y como le pedían más y más, cantó por tres horas. ¡Fenomenal!