El poema “Entrenamiento”, del poeta panameño Demetrio Herrera Sevillano, aparece en el libro Kodak, publicado en 1937. Sevillano tiene el mérito de haber nacionalizado la vanguardia panameña al fundir los postulados de este movimiento a la temática nacional. La poesía de Sevillano, una de las más humanas y de sensibilidad social del parnaso panameño, posee metáforas audaces para condenar la pobreza, su tema cardinal.
En el nivel sintáctico, el poema se caracteriza por una estructuración de sujetos que mencionan a seres no humanos (el mar, la tarde, los edificios, el muelle, un aplauso, los pájaros marinos…) ejecutando acciones tradicionalmente humanas, con la intencionalidad, en el plano semántico, de recrear un cuadro paisajístico de las ciudades costeras y, además, poner en evidencia una afición del panameño: el boxeo. Tres de los cuatro sujetos tienen una frase incidental con la forma sustantivo más modificador, que logra la animación y a la vez caracteriza los sustantivos: el mar – boxeador rápido; los edificios – fanáticos del “ring”, y los chiquillos vagabundos - los pájaros marinos. Un aspecto importante de este poema en el nivel léxico es la operación de sustitución que se alcanza a través de la prosopopeya de los sujetos. Con este acierto en el nivel léxico se crea el ambiente creacionista en el que las cosas se adueñan de las acciones de los hombres. Un hombre ausente en la ciudad, casi una paradoja, que denuncia la deshumanización del capitalino. Llama poderosamente la atención, la percepción de Sevillano sobre el comportamiento frío e indiferente de las personas en las grandes ciudades, sobre todo, por la época en la que escribe.
La deshumanización de los sujetos parece recalcar la violencia que requiere el boxeo, aunado al hecho de que el mar, con sus connotaciones de fuerza, violencia y grandeza, acrecienta esta apreciación.
El poema con su carácter lúdico revela en el nivel pragmático y, de acuerdo con mi lectura, un conflicto nacional: la terrible manía del panameño de que otro resuelva sus problemas, la tendencia suicida de la dependencia que aniquila la identidad y no deja que aparezca el verdadero hombre, ese que debe luchar y soñar por sus ideales nacionales.
En la actualidad, después de 78 años de escrito este poema, la visión del panameño no ha variado mucho: los acontecimientos se suceden y nosotros seguimos en la misma actitud contemplativa e indiferente frente a la realidad, y cuando por alguna remota casualidad se levanta alguna voz, detrás de ese timbre hay una motivación política.