El sueño de disputarse el primer Clásico Mundial del béisbol profesional se hizo realidad ayer en Tokio, al dar comienzo el partido inaugural de un torneo que reúne a 16 equipos nacionales con la participación de las estrellas de las Grandes Ligas.
De lo que sí se sabe ya es que el torneo, que surgió como el gran descubrimiento para proyectar la nueva filosofía de las Grandes Ligas de convertir al béisbol, pasatiempo nacional en Estados Unidos, en un deporte global, se ha encontrado con la negativa de la mayoría de las estrellas y el tradicional problema político de la participación de Cuba. Pero a pesar de estos elementos negativos, los organizadores han reconocido que la venta de entradas ha sido "excepcional" en las seis sedes -cuatro en Estados Unidos-, que se van a utilizar.