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‘Era importante hacer un refrescamiento’


Las glosas en los diarios, los cuestionamientos sobre su paradero y el calor de una campaña electoral que parece haber llegado antes de lo esperado, han hecho que el fiscal general electoral, Eduardo Peñaloza, regrese del ostracismo al cual voluntariamente se había sometido.

El funcionario dice haber entendido que su idea inicial de llevar a cabo una gestión “callada” no es compatible con la idiosincrasia de la ciudadanía y los medios, por lo tanto, en las últimas semanas se le ha visto más accesible en un intento por cambiar la percepción que hay sembrada en la psiquis de la comunidad, que le reprocha su aparente inacción e inoperancia.

 

Como buen abogado trata de ser convincente en los alegatos a favor de su causa: “En la fiscalía primera hemos bajado de casi 50 expedientes, ahora estamos en ocho”, asegura y, para sustentar lo que dice, a las pruebas se remite: “Aquí le entrego un informe sobre el control de los expedientes de la Fiscalía General Electoral actualizado hasta el 24 de febrero”.

Pero a pesar de su aparente deseo de hablar, hay temas sobre los cuales se le nota esquivo, tal como se percibe en sus respuestas sobre las bondades de las reformas planteadas al Código Electoral o su aparente mano blanda cuando se trata de casos en los que se vincula a funcionarios del gobierno al cual perteneció antes de sentarse en el puesto de fiscal electoral.

¿Por qué tantos cambios en posiciones clave dentro de la Fiscalía General Electoral?

 

Ya tenemos 19 meses de estar en la fiscalía. Después este periodo hemos creído oportuno hacer un refrescamiento y traer una serie de profesionales del derecho que tienen un cúmulo de experiencias en la jurisdicción electoral.

¿Puede dar ejemplos concretos de esos profesionales?

En la Secretaría General designamos a Ceila Peñalba, que viene con más de 20 años en el Tribunal Electoral y con experiencia en el mismo cargo; también logramos traer otra profesional que era la subsecretaria del Tribunal Electoral, en la persona de la licenciada Selenia Canto y a quien recientemente designamos como Fiscal Primera. Son personas con experiencia y últimamente hemos estado haciendo reemplazos de asistentes de fiscal, justamente con gente que ya tiene experiencia en el ámbito electoral y que en su mayoría vienen del Tribunal Electoral.

 

¿Porqué decidió hacer esos cambios en este momento?

Nosotros tenemos que prepararnos para las elecciones, para el reto que tiene que cumplir la fiscalía con base al mandato que la Constitución y las leyes nos imponen. Y tenemos que preparar el personal con antelación. Estamos en un proceso de capacitación. Vamos a ofrecer un diplomado sobre el sistema penal acusatorio y también nos preparamos para enfrentar las denuncias que se puedan dar, tanto en las elecciones internas de los partidos como en las elecciones generales que ya se avecinan. Ello nos impone el deber de capacitar al personal y ahora estamos trabajando en el plan estratégico de la fiscalía.

¿Debemos entender que estos movimientos de personal se deben a que los anteriores no estaban cumpliendo su trabajo con la eficacia que usted y la ciudadanía esperan?

 

Recuerde que los reclamos de la ciudadanía que son expresados a través de los medios de comunicación, son alertas, y es importante verificarlas y atenderlas, ver qué grado de veracidad tienen y si la hay, hacer los correctivos necesarios ante ese reclamo. Muchas veces, a través de las críticas, logramos adquirir algunas cosas que no percibimos estando dentro de la institución y eso nos lleva a mejorar.

¿Detectó que hubo algún tipo de fallas por parte de los que se fueron en cuanto al manejo de los tiempos en el trámite de las denuncias?

Sentíamos que no había mucha agilidad.

¿Falta de voluntad o de capacidad?

No sabría decirle, pero sí, la verdad es que los resultados de los cambios nos dieron la razón.

¿Pudiera dar un ejemplo para sustentar lo que acaba de señalar?

Por ejemplo, en la Fiscalía Primera hemos bajado de casi 50 expedientes, ahora estamos en ocho. En la Fiscalía Segunda hemos bajado los expedientes a casi nueve, de igual manera aquí en el despacho superior siempre los expedientes han fluido y en el interior de la República, producto de la capacitación, sentimos que hay una agilidad y que están fluyendo los expedientes hacia los juzgados. Los funcionarios que se fueron cumplieron con su labor en un momento dado, pero nosotros pensamos que era importante hacer un refrescamiento de figuras para imprimir una mayor agilidad y dinamismo a la gestión.

Hay muchos casos en trámite, pero unos son más sonados que otros.
¿Cómo hace para que la presión externa no incida en los tiempos jurídicos?

Para nosotros es importante cumplir con el proceso legal. Los medios tienen que buscar la noticia y eso lo entiendo, y nosotros los funcionarios de instrucción tenemos que brindar la noticia, pero cuidar de que no se incumplan los principios rectores de ese debido proceso; por ejemplo, el principio de presunción de inocencia y eso es bien importante. A quién no le gustaría ganar aplausos y estar siempre en las primeras planas, pero nosotros acá, los funcionarios de instrucción, tenemos que hacer un trabajo técnico y tenemos que hacerlo a la sombra de las leyes y de los códigos. Porque nosotros tenemos una función en la cual tenemos que ser imparciales entre las partes, y eso conlleva observar una serie de principios, entre esos uno clásico, que es el de presunción de inocencia.

¿Las denuncias que están manejando en su mayoría son producto de acciones de oficio de la fiscalía o de denuncias de particulares?

Yo diría que es mixto. Por ejemplo, cada vez que tenemos noticias que aparecen en los medios de comunicación, nosotros las recogemos y de inmediato giramos instrucciones para que se analicen y en el evento de que haya razones, iniciar las acciones. Por ejemplo, en El Bebedero, nosotros iniciamos las investigaciones de oficio, posteriormente se presentaron las denuncias. De acuerdo a la información brindada, uno abre las investigaciones para ver si es cierto o no, si constituyen delito, los posibles partícipes y las personas que están vinculadas, esa es una tarea que tenemos que hacer, es nuestra obligación y nosotros lo hacemos con la mayor imparcialidad posible. Cada vez que vienen los abogados de las partes se van satisfechos de ver cómo avanzan los expedientes; lamentablemente no podemos dar a conocer las interioridades de los procesos.

Se cuestiona mucho que funcionarios de alto rango dentro del Gobierno comenten delitos electorales y que la institución a cargo mira hacia otro lado.

Todas las denuncias y todas las investigaciones de oficio llegan a un final. Allí tenemos un informe sobre el estado de los expedientes que han sido remitidos al Tribunal Electoral cuyos juzgados jurisdiccionales son los que toman la decisión. En ese sentido, siempre se va a concluir con una vista fiscal, que es la opinión jurídica nuestra sobre esa sumaria. Siempre va haber un final y eso está al acceso de todos los abogados que pueden venir a ver los expedientes. Tenemos que respetar los tiempos y la gente a veces quiere ver los resultados al día siguiente y eso no puede ser así, tenemos que presumir la inocencia de todos los imputados, aún en estado de flagrancia.

La campaña política se está adelantando, ¿en qué consiste el plan estratégico del cual nos habló antes?

Nosotros tenemos que capacitar al personal porque, generalmente cuando hay procesos internos o elecciones generales, se producen muchas denuncias y la fiscalía tiene que entrar a investigarlos, y tiene que preparar al personal y preparar un presupuesto porque esa actividad aumenta y producto de esos procesos electorales tenemos, eventualmente, que ampliar la cantidad de personal para poder atender la demanda y los reclamos en materia de investigación.

En función de lo que usted conoce sobre las reformas presentadas para modificar el Código Electoral, ¿considera que estas contribuirían, en caso de aprobarse, a mejorar el trabajo de la Fiscalía General Electoral?

Desde el año 1990, cuando se retomaron los procesos democráticos, se ha creado después de cada elección una comisión de reformas electorales con miras a ir perfeccionando el sufragio, y se ha ido ganando y perfeccionando poco a poco la legislación electoral. Sabemos que durante los procesos surgen cosas nuevas, tipos penales nuevos y, precisamente, esta comisión tiene la oportunidad de hacer el análisis de todos estos temas que son inherentes a los procesos electorales y posteriormente esto se remite al Órgano Legislativo. En la actualidad el proyecto está en la subcomisión de la Asamblea y tenemos la confianza de que allí le van a dar el trato adecuado y la decisión final será como corresponde.

Sí, pero entre las reformas planteadas, usted como fiscal electoral, ¿cree que ayudarían a hacer más fácil el trabajo de esta institución?

Todo avance en materia de perfeccionamiento, de pureza del sufragio, es bueno. Pero obviamente que eso va depender de la discusión y de la decisión final de la Asamblea.

¿Pero de lo que usted ha escuchado, leído y visto, qué le parecen las reformas que abarcan temas que van desde la paridad hasta el tema de la financiación de las campañas políticas? ¿Son buenas o son malas?

Son avances. En materia de avances, son buenas, pero obviamente eso lo va definir al final la discusión que se dé en el seno de la Asamblea Nacional y de la decisión de los disputados.

¿No le parece que el tema de limitar las donaciones para las campañas puede minimizar algunos delitos electorales?

Sí, obviamente; por eso le digo que a cada paso que se va avanzando, se va caminando hacia la perfección. Hay temas que se deben analizar con mucha profundidad y sensatez, y nosotros lo que podemos expresar es que ojalá que en su momento se llegué a la mejor decisión y se saquen las mejores modificaciones al Código Electoral, a fin de que nuestra democracia vaya dando pasos firmes a su fortalecimiento.

Su nombre ha sonado como candidato a magistrado de la Corte Suprema y de la Sala Quinta.
¿De darse la oportunidad, abandonaría la fiscalía?

Generalmente, los abogados estudiamos y en este estudiar créame que si no es la totalidad, es la mayoría, que aspiramos a llegar a la Corte Suprema, que es la alta más corporación de justicia, al igual que aspiran otros profesionales a llegar a punto más alto e importante de sus respectivas carreras. Esa es una aspiración legítima, para eso estudiamos y le corresponderá al Ejecutivo hacer las designaciones, pero nosotros estamos aquí, tenemos una función, tenemos que cumplirla con imparcialidad, con apego a la ley, respetando el debido proceso. Lo confieso, esto cuesta bastante.

¿Se ha sentido presionado?

No. Cuando le digo que me ha costado es porque yo, desde que me gradué, fui abogado litigante y precisamente en el ejercicio de la abogacía siempre esgrimí el respeto al debido proceso y ahora me encuentro en la acera de enfrente, me toca la función de investigador y creo que uno tiene que practicar lo que predica y creo que ahora me toca a mí y por eso que ahora cuesta un poco.

¿Le parece difícil el ejercicio en este cargo?

Mire, los cargos se ejercen con sentido común, con mucho sentido común, y hay que aplicarlo a todas las cosas, todo basado en el respeto a la Constitución y las leyes y a la limitación que se nos impone a todos los funcionarios de que solo podemos hacer lo que la ley nos permite.

¿Algún reclamo a la sociedad o al clase política panameña?

Dentro de la sociedad todos cumplimos un rol. Dentro de una institución, tenemos que acoger esos reclamos, esas denuncias en buen sentido y traducirlas para mejorar la gestión. Muchas veces uno cree que por el sendero que va uno va bien, pero hay personas que a lo externo le advierten de los peligros que entraña, entonces es función nuestra asimilar esos consejos, esos reclamos y traducirlos para mejorar nuestra gestión. De reclamo, diría que la continua fiscalización, este es un sistema de pesos y contrapesos y eso nos lleva a que los ciudadanos nos fiscalicen y los diversos sectores de la ciudadanía tienen que hacerlo, porque cuando aceptamos estos cargos lo hacemos con las críticas.

¿Porqué durante la mayor parte de su gestión se ha mantenido alejado de los medios?

Precisamente, eso es parte de los correctivos.

¿Qué lo hizo cambiar?

Al principio uno cree que va hacer una labor técnica, callada, pero esa no es la idiosincrasia de este país. Entonces tenemos que cambiar. Por eso le digo que cuando uno atiende lo que dice la gente se da cuenta de que la corriente es esa, la gente quiere información y los medios buscan la noticia y tenemos que comprender que todos tienen una función y en la medida de las posibilidades brindar la información; uno tiene que escuchar consejos para mejorar.

¿Eso explica por qué ahora usted tiene más exposición en los medios?

Sí, definitivamente. Me han hecho cambiar.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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