Sería muy fácil para cualquier persona introducir un arma, ya sea blanca o de fuego, al Estadio Nacional Rodney Carew, donde se juegan las series finales de la Liga Nacional y Central del Campeonato de Béisbol Mayor.
Panamá América realizó desde la tarde de ayer una inspección ocular a los métodos de control de ingreso al coliseo y comprobó que los mecanismos son frágiles.
Las entradas.
Se habilitaron dos entradas hacia el recinto: una a la zona de butacas y otra hacia la tribuna general de la primera base.
En cada entrada sólo se colocaron ayer, dos unidades de la policía, una masculina y otra femenina, que sólo revisaban a las personas que ingresaban con bolsa al estadio; sin embargo, no se estaban realizando las tradicionales revisiones de bolsillo, zona de caderas y tobillos.
La revisión a personas sin bolsa era sólo visual y no una requisa acostumbrada, sin tacto.
¿Será que las unidades de la policía tenían visión de rayos X, al estilo Súper Man y podían ver si los aficionados entraban con cuchillos, armas de fuego pequeñas o hasta las muy conocidas "pachitas"?
Cantidad.
Aproximadamente para el partido Chiriquí-Los Santos se utilizaron 40 unidades policivas, divididas en cuatro áreas definidas, lo que en aritmética simple sería hablar de 10 guardias por zona.
Sólo en el primer partido de la doble jornada de ayer, ingresaron más de 5 mil aficionados por coliseo, lo que deja un promedio de un policía por cada 125 personas.
Preocupaciones.
Los encargados de las medidas de seguridad se preocupaban más porque un aficionado llevara en sus manos una bebida como Gatorade o un millo, que un arma de fuego.
Este medio fue testigo del impedimento de varios aficionados al ingresar con bebidas o comida.
Algunos fanáticos molestos fueron frenados por unidades de la Policía con botellas plásticas y comida, en ambos casos se informó que dentro del estadio se vendían esos productos.
Curiosamente, en los estacionamientos del estadio y filas de la boletería, había muy activos vendedores de cerveza.
Otros aficionados también se quejaron de que muchas personas ya llegaban en estado de ebriedad al coliseo.
Las observaciones de las medidas de seguridad salen a relucir ante actos violentos entre fanáticos del béisbol, lo cuales no sólo se han producido en este estadio, sino también en juegos en el interior y que durante este 2008, tampoco es una característica particular del certamen mayor, sino también del juvenil.
Santeños empatan
La novena de Los Santos empató ayer la serie de la Liga Central 2-2, tras vencer ayer a Chiriquí por pizarra de 3 carreras a 2.
El lanzador colombiano Javier Ortiz se acreditó la victoria al lanzar una pelota de siete entradas un tercio, donde ponchó a cuatro bateadores, concedió cuatro bases por bolas, le anotaron una carrera y permitió cinco imparables, dos de los cuales fueron dobles.
Abraham Aguilar disparó en el segundo episodio un cuadrangular solitario por el jardín izquierdo.
El partido salvado fue para Gilberto Méndez, quien tuvo que extenderse a fondo para frenar la amenazante arremetida de los chiricanos.
Aguilar bateó de 4-2, una carrera empujada y una anotada.
Víctor Vásquez de 4-3, con dos carreras anotadas y Carlos “Trompito” Muñoz de 4-1, con dos rayitas empujadas fueron los bateadores más destacados de la tropa santeña.
Por Chiriquí, Xavier Quiroz bateó de 4-2, con un doble y dos carreras anotadas, mientras que Rodolfo Aparicio de 4-2, con dos empujadas.
El partido lo perdió Kenneth Batista, quien trabajó cuatro entradas, permitiendo tres carreras, un jonrón y seis incogibles.
Hoy Los Santos y Chiriquí se medirán en el quinto juego a las 7:00 de la noche.