APatria Portugal le da lo mismo mandar una carta, levantar el teléfono o estar in situ. Para ella lo importante es darle respuesta a la gente que cae a la Defensoría del Pueblo en busca de que se le tienda una mano. Y, aunque su estilo le ha valido críticas de los puristas y perder su carácter de “consentida” de los periodistas, a esta mujer de carácter determinante y origen humilde, se le escucha convencida de que está en el lugar correcto, porque pocos en Panamá han sufrido como ella, la indolencia del Estado en cuanto a los derechos humanos respecta. “Ningún abogado me gana en ese tema”, dice en su defensa.
La “Ombusman”, que esta semana cumplió su primer tercio de año en el cargo, se declara admiradora del Quijote. Varias esculturas y libros en miniatura del personaje original de don Miguel de Cervantes Saavedra apostados en su despacho y que, asegura, también conserva en su residencia confirman que lo suyo no son palabrerías, como tampoco lo es el hecho de que rechace la pena de muerte, que espere la hora de que llegue Noriega, que diga que en Panamá se irrespetan los derechos humanos todos los días y que le enfade que en la Caja de Seguro Social se esté perdiendo tiempo, mientras algunos panameños están muriendo.

A continuación, un diálogo con la hija de Heliodoro, que tuvo un antes y un después. Primero antes de que se tomara su capuccinode la mañana, y después -la mejor parte- cuando compartimos el líquido cafeinoso y se sintió en confianza.
¿Cómo ha sido su experiencia en el cargo hasta ahora?
Estoy agradecida con Dios por poderle servir a mi pueblo y a la Nación. La parte más difícil es escucharlos y tomar sus problemas como si fueran míos; es difícil porque uno va cargando los problemas y todo el dolor que van llevando los demás. En ese sentido, me acongoja mucho cuando veo a las personas sufrir con sus problemas y necesidades. Aquí lo que estamos es para ayudarlos de inmediato. Yo les digo a los colaboradores que hay cosas que podemos atender en un plazo razonable y hay otras que podemos hacer inmediatamente.
¿Influye su condición de mujer en el trato con la gente?
Yo creo que sí. Mi condición de mujer, pero también mi condición de haber sido víctima del Estado en algún momento y que soy del pueblo. Me crie en San Miguelito, soy una persona muy pobre, entonces creo que ayuda a la gente y me ayuda a mí, porque la gente siente más confianza conmigo. La gente se acerca, me conversa, tiene más confianza en decirme la cosas y eso es importante; eso me facilita mi trabajo.
¿Prefiere usted tomar partido o ser conciliadora?
Depende. Hay cosas que son de grupo, entonces hay que ser conciliador, pero hay otras que son de la persona, que por supuesto, si a esa persona vamos a escucharla y realmente sí tiene la razón, nosotros vamos a dársela. Aunque no vamos a estar aquí de tontos útiles, porque igual hay personas que abusan, pero la mayoría de la gente cuando viene no es con el ánimo de abusar ni de dañar, sino que sus derechos humanos han sido violados.
¿Cómo dimensiona el problema particular de una persona de un asuntos nacional? Ejemplo, la educación.
Con los gremios educativos no se cuestiona lo que ellos exigen en su tema laboral, pero sí vamos a estar, como Defensoría, cuestionando los temas, poniéndonos del lado de los padres de familia y de los estudiantes que merecen una mejor educación. No digo que los docentes no tengan derecho a reclamar y a tener una mejor situación, pero sí es importante que ellos sopesen lo que necesitan como educadores versus lo que necesita la población los estudiantil.
Todavía está en la mente de muchos la imagen suya cuando se presentó al Santo Tomás reclamando ver a los quemados.
Hubo a quienes les gustó, pero también hubo críticas.
Hubo gente a la que no le gusto, pero realmente no es cuestión de que si les gusta o no, creo que nosotros tenemos que estar vigilantes de las cosas que se hacen, obviamente, trabajamos distinto, más directo con la gente, más afuera donde está el problema, por eso es que nosotros vamos a los hospitales y las cárceles sin avisar y llegamos a ver cómo están las cosas y revisar.
¿Qué participación ha tenido la Defensoría con el tema de las bacterias en el Seguro?
Ya mandamos una nota al director en la que solicitamos información sobre qué es lo que pasó y cuáles son las medidas que están tomando. Porque no nos vamos a sentar a conversar, porque yo siento que ahora están conversando, conversando, pero quiero saber qué se está haciendo. Y eso es urgente, para ayer, y no echar cuentos mientras la gente está muriendo.
¿Qué significa que usted trabaja de una manera distinta?
Distinta desde el hecho de que cuando llegamos aquí, nuestro propósito era ir de la mano con la víctima. Hay cosas que se manejaban con mucho papeleo, les daban mucho tiempo a los funcionarios o al ente que uno le manda una citación y se le pregunta por un caso en específico y ¿qué hacían? No le contestaban a la Defensoría, o la Defensoría quedaba entre los últimos en los oficios pendientes, y el Estado o los organismos estatales simplemente no contestaban o pasaban muchos oficios y no contestaban. Ahora eso cambió. Les estamos dando un término de dos días para que contesten.
¿Están contestando pronto?
Sí, aunque depende del caso. En casos muy complejos no les puedes dar dos días, entonces dependiendo del criterio del oficial de derechos humanos, se les da un plazo un poco más largo, y si ese funcionario no cumple, se le llama, después se acude a la institución, y si después de eso no hay contestación, hacemos resoluciones con los funcionarios que son hostiles y entorpecedores y esa información la publicamos en los medios, porque esa es la única manera.
¿Algún ejemplo específico de funcionarios hostiles y entorpecedores?
Hay una en el Ministerio de Salud, que fue hostil y entorpecedora, y la denuncia ayudó mucho porque ya las cosas comenzaron a caminar mejor en Penonomé. Y de verdad estamos contentos porque los funcionarios están empezando a contestar con la mayor brevedad posible.
¿Su relación con el Ejecutivo? Fue público que usted tuvo la bendición del presidente.
Me enteré de la bendición de él por los medios. Obviamente, no me molestó, eso me alegró mucho. No tengo mucha comunicación con el presidente, me lo he encontrado un par de veces, pero sí quisiera que cuando yo tenga todo bien claro sobre dónde están los puntos más débiles, dónde siento que no se están respetando, o se están violando los derechos humanos en su gobierno, sentarme y decirle: mire, en su gobierno, estos son los puntos que tienen que atacar. Creo que sería bueno que él lo supiera.
¿En qué sectores o áreas de la ha visto más proclividad a vulnerar los derechos humanos?
El tema penitenciario, eso ni hablarlo. Allí se violan los derechos humanos todos los días. En el tema de la mora judicial hay que hacer algo inmediatamente. No es posible que haya personas en la cárcel sin juicio y que estén más tiempo en medidas cautelares que lo que representa la pena si llegaran a ser condenados. Obviamente, en las cárceles también se violan los derechos humanos y también en los hospitales, porque cuando tú no le das la salud a la persona, que es una obligación del Estado, se le violan los derechos humanos con un hecho tan simple como que si tienes frío y no hay una manta en el hospital para abrigarte, aparte del mal trato que los mismos administradores y gente del hospital les dan a los pacientes. Hay muchas quejas de maltrato, de groserías, cuando la gente está en los hospitales.
¿Qué criterio tiene sobre la pena de muerte?
Para mí no es una opción.
¿Qué expectativa tiene sobre el retorno de Manuel Antonio Noriega?
Nosotros como Defensoría vamos a garantizarle sus derechos humanos como a cualquier ciudadano. En lo que no estoy de acuerdo es en que le den privilegios que no merece, porque la Constitución señala que no hay fueros ni privilegios. Como hija de Heliodoro Portugal, estoy complacida de que venga, porque creo que es el momento de que él, a esa edad y a estas alturas de su vida, por lo menos confiese todos sus crímenes que cometió y que hable también de sus cómplices, porque esos cómplices que asesinaron y se enriquecieron con él no han pagado un día de cárcel.
Si se sentara a solas con él ¿qué le diría?
Le diría que ya es hora de hable, que limpie su conciencia, aparte de que él no actuó solo, así que diga quiénes son sus cómplices.
¿Aceptaría un perdón de parte de Noriega?
Si dice la verdad, sí. Que diga la verdad de todo, sobre donde está Rita; que dónde está el cuerpo de Floyd Briton y porqué asesinaron de esa manera vil a mi padre Heliodoro Portugal. Esas son las cosas que uno quiere escuchar y que eso no vuelva más nunca a pasar en este país.
¿Hay algo que le moleste y no le guste de su cargo?
No me gusta el protocolo. Eso de asistir a actos formales y hablar no me gusta. Me gusta más estar cerca de la gente, porque sé que me estiman y saben que los voy a defender. Nadie se va de aquí sin una respuesta, por lo menos se les da una orientación sobre dónde deben ir a buscarla.