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Es la hora suiza

Atado por sus rodillas, Rafael Nadal le negó el placer al suizo de disputar, juntos, otra gran final.


Primera impresión, decepción; segundo paso, aceptación; la esperanza completa el ciclo de Roger Federer, que llega hoy a la espectacular alfombra de Wimbledon con ciertas afecciones emocionales por el declive de su eterno rival.

El abandono a causa de una "tendinitis de inserción" en ambas rodillas, lesión que acarrea desde mayo cuando fue eliminado en los octavos de final de Roland Garros, deja a Nadal fuera de escena hasta pronto aviso. Sus piernas se lo advirtieron y para muchos, esto pudo haberse evitado de no saciar el apetito por complacer a quienes lo querían ver en acción.

El mallorquí dice adiós a defender su corona en Wimbledon y quizás a la posición de honor que ocupa en el ranking ATP.

 

Roger se cuidará mucho de dar por hecho lo supuesto. Romper el récord de mayor número de Grand Slam, (el suizo iguala a Pete Sampras) y elevarse nuevamente a la primera posición del ranking, ciertamente lo llevaría al paroxismo.

¿Quién se ha olvidado de Andy Murray? El escocés se afinca a donde más le sienta.
Su casa: todo Wimbledon lo respalda, sumado al hecho de que si gana el abierto mandaría al laureado hasta la tercera posición del ranking; recordando que siendo finalista del 2009, Federer tiene la obligación de al menos, llegar a la final para conservar sus puntos.

El nuevo revestimiento de la catedral antigua del tenis, junto a las bajas sensibles que dejan abiertas las posibilidades de grandes récords dan al All England Tennis Club de Londres, la tonalidad que dista al abierto de tenis con más tradición.

 

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438403
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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