En el evento estuvieron presente el panameño Celestino "Pelenchín" Caballero campeón interino de las 122 libras de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) y su retador, el nicaragünse Roberto "Chuky" Bonilla.
"Esta es mi primera oportunidad, dijo Bonilla con la vista fija en el cuadrilátero. Bonilla, un púgil de mirada fría e intimidante, mantiene en el rostro las huellas de sus combates, manifestó además que está preparado para el pleito titular con Celestino Caballero.
"Estoy preparado y esperando el campanazo para ver de qué cuero sale más correa", dijo Bonilla con una leve sonrisa. "Esta es mi primera oportunidad y voy a ir a buscar el título", acotó.
Sobre la ventaja en distancia y estatura de su rival, Bonilla mencionó que "sólo he visto a mi rival (Pelenchín) una vez y fue en Costa Rica. Por la diferencia en la altura, vamos a ver cómo se plantea en el combate. He tenido rivales de todos los tamaños y ninguno me ha intimidado, con los que he ganado y perdido".
"El boxeo, a veces es como el béisbol. Hasta que no se dé el último inning no se ha terminado", mencionó. Bonilla ha sido cuatro veces campeón latino.
Debemos retomar el liderazgo en la causa por la paz del mundo y, particularmente, en la lucha contra el comercio de armas y el gasto militar, que destruyen vidas y esperanzas en los países en desarrollo. Creo en el diálogo, en el respeto al derecho ajeno, en el consenso, en el equilibrio. Convocaré a una reunión de líderes mundiales a fin de que se emita el Consenso de Costa Rica, mediante el cual se establezcan mecanismos destinados a condonar deudas y apoyar con recursos financieros internacionales a los países en vías de desarrollo que inviertan cada vez más en salud, educación y en vivienda para su pueblo, y cada vez menos en armas y soldados.
OAS: Como lo demuestra la situación de América Latina -la región más violenta del mundo- el miedo cotidiano y generalizado invariablemente alimenta el desencanto con el estado de derecho; agudiza la intolerancia social y la xenofobia; hace proliferar los discursos demagógicos y las tentaciones autoritarias. La lucha contra la delincuencia y las drogas es una lucha por la supervivencia de nuestra democracia y el tejido social que lo hace posible. Si no convertimos la seguridad ciudadana en una prioridad de la acción de gobierno, si no comprendemos que asegurar la vigencia de derechos fundamentales, como la integridad física y la protección del patrimonio, es tan importante para una democracia como celebrar elecciones, fracasaremos en todo lo demás.
Pero el problema es integral. La pobreza, el desempleo, la desintegración familiar, la deserción escolar, la falta de espacios sanos para la juventud, el tráfico y consumo de drogas, la violencia en todas sus manifestaciones, son caldo de cultivo para la delincuencia. Es cierto, se necesitan más policías en la calle, pero también más oportunidades para los jóvenes. Hay que reprimir, pero también prevenir.
OAS: Somos países vecinos y amigos, hermanos que hemos logrado convivir en paz. Nuestras relaciones políticas y comerciales son vigorosas y hay que fortalecerlas. Al compartir una frontera, compartimos ideales, luchas, problemas y soluciones. En su momento se plantearán temas de desarrollo común.