Entre policías, guardaespaldas e interrogantes por acusaciones de corrupción, dirigentes de la Confederación Sudamericana de Fútbol empezaron a llegar a su búnker en la capital chilena para la Copa América que comienza el jueves.
Directa o indirectamente, los 10 países integrantes de la Conmebol fueron salpicados por las acusaciones de sobornos, crimen organizado y otros delitos que el Departamento de Justicia estadounidense presentó contra 14 personas, entre ellas dos ex presidentes de la entidad regional.
La pesquisa estadounidense obligó a los jerarcas de las federaciones a defender sus gestiones y proclamar su inocencia. También puso en marcha todo tipo de auditorías internas e investigaciones de los gobiernos de la región.