LA PRENSA brasileña destacó que nada faltó en la boda en París del futbolista Ronaldo y la modelo Daniella Cicarelli: una torta de dos metros de altura, la expulsión de una bella rival de la novia, desplantes varios y hasta un sacerdote católico bendiciendo la unión de dos divorciados.
Lo más destacado fue la expulsión por parte de la propia Daniella de la modelo Caroline Bittencourt, quien "se coló" del brazo del empresario Alvaro Garnero, que sí estaba invitado.
"¿ Qué tienes contra mí?", habría preguntado a Daniella la bella Caroline, de 22 años, 1,77 metros de altura y también brasileña, mientras la novia se aseguraba que cinco guardaespaldas la echaran del Castillo de Chantilly, donde se celebró la boda.
La prensa especuló que el rencor entre ambas, competidoras en las pasarelas paulistas y cariocas, se remonta a cuando Caroline le "robó" a Daniella un antiguo novio, el empresario Joao Paulo Diniz.
Más tarde, habría justificado: "No invité a un montón de amigos queridos. ¿Cómo iba dejar a quien habló mal de mí?". La fiesta fue solamente para 250 privilegiados.
Cicarelli también evidenció su disgusto por la presencia de su suegra, doña Sonia Nazario, mamá del "Fenómeno", a quien ni saludó ni sonrió en toda la noche. La bendición otorgada por el padre Antonio María a una unión informal -ambos están en proceso de divorcio, no se casaron por civil y tampoco podían hacerlo por la Iglesia- fue un tema de polémica en la televisión brasileña.
Las cosas cambiaron o es porque tienen mucho dinero que esa boda fue bendecida?", preguntó Olga Bongiovani, conductora del programa Buen Día Mujer, que se trasmite en una red de televisión local. Hubo muchos ausentes del "cuento de hadas": el ministro de Cultura brasileño, Gilberto Gil, esperó una invitación que nunca llegó.
Escándalo en medio de un "amor eterno"
"Para el cura que ofició la ceremonia, Antonio María, hay dos Dioses, uno en el Cielo y Ronaldo en la tierra.