Escribir, oficio duro, labor que se sustenta en el convencimiento de una vocación muy especial, y en la fe en que siempre tendremos palabras de valor para compartirlas con el prójimo. Entre las principales motivaciones para escribir está la de comunicar experiencias; pero hay otras.
Una de estas es la necesidad de abrir las puertas de la mente a un ave rara que suele encerrarse allí sin más explicaciones, hasta cuando, con un revoloteo incesante, nos pide que la dejemos libre. Hay quienes llaman a esa ave "inspiración", comparándola con un estado de la mente apto para la creación artística. Si esa ave decide agradecer al escritor por su libertad, este será capaz de diseñar mundos nuevos, esplendentes.
Sin embargo, hay escritores que procuran hacer algo más que escribir, y se empeñan en realizar cambios. No viven en las proverbiales torres de cristal, sino que andan y desandan el planeta con el permanente afán de ilustrarlo mediante la educación y la cultura universal.
Este primer domingo de mayo deseo dejar testimonio de mi aprecio a tres amigos que no solo se dedican a escribir, sino que aspiran a que el mundo lea y escriba con ellos: Ricardo Ríos, Rose Marie Tapia y Ramón Fonseca Mora. Por supuesto, podría mencionar a muchos otros que se distinguen por iniciativas paralelas a la escritura, pero el espacio no alcanzaría.
El profesor Ríos, padre de los actuales círculos de lectura nacionales, acaba de publicar su libro "Memoria de mis memorias", compendio de una vida marcada por un compromiso humanista entra la idea y la acción. Rose Marie, poseedora de varios récords de ventas en Panamá, sigue adelante con el proyecto "Siembra de lectores", que está calando entre la juventud. Ramón Fonseca, literato de una pujante proyección internacional, hizo posible, mediante la Fundación "Ojitos de Ángel", que decenas de panameños y extranjeros de todas las edades recibieran a lo largo del mes de abril información de primera mano sobre creación literaria, de manera gratuita, de parte de experimentados autores del patio, en las aulas del colegio Oxford School International.
Resumo: no se trata solo de lo que escriben, que ya es un logro, sino también de lo que hacen para que otros lean o escriban; eso multiplica tales logros y abre caminos muy necesarios en Panamá.
"Distínguete como panameño, lee a los autores nacionales".