Tal como lo predijimos, el acumulado de la jugada del “5 y 6” alcanzó y rebasó los 400 mil dólares unas reuniones atrás.
Se trata de una rareza en los anales de la hípica criolla que, insistimos -aunque parezca una necedad- debió ser aprovechada como buque insignia para promover “el buen momento” que atraviesa la hípica en cuanto a premios y acumulado.
Pero así como dijimos que no habría dificultades para llegar a los 400 mil, también nos atrevemos a vaticinar que esa burbuja va estallar dentro de poco. Cuidado y no pasa de un mes.
La semana pasada, específicamente en la cartilla del sábado, hubo un aviso y a duras penas se mantuvo en pie el acumulado, luego de que varios favoritos cayeron y hubo una sorpresa que pagó más de 80 dólares a ganador.
No hay que ser sabio para intuir lo que viene. Estamos llegando al punto en que las carreras tendrán más protagonistas, como se vio justamente el sábado cuando se estrenaron varios ejemplares, aunque no incluyeron esas competencias dentro de las seis válidas del “5 y 6”.
Podrán correr todo lo que quieran y tratar de acomodar el orden de las carreras para que las “muertas” queden dentro de las seis válidas, pero el final será el mismo. Se lo van a ganar.
El hecho de que el acumulado esté elevado no implica necesariamente que la jugada sea mayor. Primero, porque las carreras no son competitivas y, segundo, porque los que están apostando son los mismos de todos los días, por la razón que anotamos al principio.
Por ejemplo, el 28 de junio se apostaron $35 mil 763 y el 1 de julio, cuando el acumulado estaba muy encima de los $400 mil, la jugada fue de $27 mil 96.
El jueves pasado (5 de julio) se jugaron $36 mil 307 y el sábado 7 bajó a $32 mil 755. Es decir, el hecho de que la presa esté gorda no la hace más atractiva, si no se le ponen los aderezos adecuados.