Deportes

Ese bendito guion


En las últimas semanas me han hecho dos consultas ortográficas que, a pesar de provenir de dos personas distintas y haber sido formuladas en ámbitos no relacionados entre sí, guardan mucha similitud.

Una de ellas la expuso un amigo, quien tenía una duda acerca de la forma en que escribía el cargo que ahora ostenta. Debido a su buen desempeño, según me dijo, lo ascendieron al segundo cargo jerárquico de una entidad. Él, casi enseguida, mandó a confeccionar una placa con su nombre y el del nuevo puesto. Y ahí está, reluciente sobre su escritorio: “Menganito de Tal: Sub-director”.

Pero la pregunta a la que nos referimos surgió luego de que un pariente fue a visitarlo, y antes de irse le advirtió que el cargo estaba mal escrito. Él admitía que, en efecto, suponía que la palabra “director” debía escribirse con mayúscula, pero que alguien se comió el mandado. Aparte de eso, no veía cuál era el problema.

 

La otra consulta vino de parte del editor de una revista, quien quería estar seguro acerca de cómo escribir al un pie de una foto el cargo del segundo al mando del Órgano Ejecutivo. Él no estaba seguro si debía escribir “Vice-Presidente” o “Vicepresidente”. Para rematar, alguien le colgó un ancla al cuello, al recomendarle una tercera posibilidad: “VicePresidente”; solo faltó que lo echaran al mar.

Los guiones ortográficos se han hecho para unir las dos partes de una palabra compuesta, o para separarlas, según sea el caso. Cuando hablamos de la “etapa pos-Gadafi”, en la sufrida Libia (que de no haber contado con petróleo no hubiera merecido la atención “liberadora” de ninguna potencia), el guion está uniendo ambos conceptos (ojo: escribí guion sin tilde porque no la lleva, es una palabra monosílaba).

También une conceptos cuando se usa para establecer los puntos terminales de una ruta: “La carretera San Félix-David”; para vincular a las dos partes de una contienda: “La pelea Durán-Hearns”, “la disputa colombo-venezolana”; o en el caso, muy de moda por estos días, de crear un apellido compuesto valiéndose de dos simples: “Florencia Ramos-Rosas”, “Pedro Cuevas-Roca”.

 

En ocasiones, si bien sigue vinculando, el guion procura mantener cierta separación entre las dos partes, conservando cada una su identidad, como en el caso de “un análisis físico-químico de la sustancia”; “Curso teórico-práctico de mecánica”. También ocurre, por ejemplo, cuando se alude a factores en los que intervienen dos naciones, a las que hemos de referirnos empleando los respectivos gentilicios, para acentuar su independencia o identidad política o cultural. Así escribimos: “las relaciones comerciales tico-panameñas”; “el conflicto armado honduro-salvadoreño de 1969”; “la comunidad turco-chipriota”; “la sociedad chino-panameña”…

Pero volvamos a las preguntas con las que iniciamos esta columna. En el caso de los cargos de ambos funcionarios, el guion no tiene ninguna función allí. Estas palabras se escribirán unidas: “subdirector”, “vicepresidente”. Igual ocurrirá con otras palabras afines: “vicedecano”, “vicerrector”, “vicecónsul”, “vicealcalde”, “subcomisión”, “subcomisionado”, “subarrendatario”… (si ven algún guion será el que separa palabras al final de una línea).

Nada de mayúsculas intermedias tampoco; las dos partes se unen para formar una sola palabra. Similar norma aplica para los nombres de las entidades que cobijan a estos funcionarios, los que tampoco se escribirán con guiones: subdirección, vicepresidencia, vicerrectoría, vicedecanato, viceconsulado, etc.

 

Pero antes de que corra a borrar todos los guiones de sus escritos, le recuerdo que la RAE mantiene su uso en ciertos términos que tienen algún parecido con los ejemplos dados, como aquellas expresiones que unen prefijos, letras o palabras con números: “La selección sub-17 de futbol”; “La generación FOC-77”.


fecha edicion
old id
729484
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América