Inicia el día y los habitantes de la muy noble y leal entran en un paroxismo colectivo. Los primeros años que viví aquí estos tranques endemoniados se restringían a las fechas navideñas y yo me preguntaba si tendría algo que ver con un colocón colectivo a base de resina de pino, pero he ido descubriendo que las causas son variadas. Y después de mucho y mucho preguntarme, (tengo montones de tiempo libre aprisionada en la lata ardiente de mi carro en medio de un tranque de tres pares de narices porque una pendeja, (o pendejo, no discriminemos) ha decidido apurar la luz roja y se ha quedado atascada en el medio de un cruce aguantando con cara de “me importa un bledo lo que pensáis” los improperios, las mentadas de madre y los recuerdos a sus difuntos más fresquitos que el resto de los conductores le estamos lanzando.
Mientras esas cosas pasan en cada intersección yo medito, (cualquier cosa antes de enloquecer y liarme a goles de bate con el semáforo más cercano, o con el Metrobús que se incorpora a la vía porque sí). Medito acerca de los grandes misterios de la naturaleza. Misterios insondables en el universo, a los cuales nuestra inteligencia no consigue llegar. ¿Por qué hay zapatillas colgadas en los postes de luz? ¿Por qué cuando en Vía Argentina está la policía multando a todo zurriburri no multan al carrazo estacionado frente al restaurante Ángel? ¿Por qué en Tagaropulos pueden cerrar la Tumba Muerto para que salga uno de sus camiones a la hora a la que mejor les venga? ¿Por qué la mayoría de los camiones volquete nunca llevan matricula ni por delante ni por atrás? ¿Por qué los taxis pueden parar donde les da la gana? ¿Por qué los diablos rojos que quedan siguen teniendo luz verde para hacer paradas donde les pica el huevo y los policías ni se inmutan? ¿Por qué los fieles de Hosanna pueden cerrar la calle para recoger o dejar personas y nadie les hace nada? ¿Por qué los fieles de la iglesia del Carmen pueden hacer lo mismo en la Federico Boyd y tampoco hay consecuencias? ¿Por qué la Cervecería utiliza uno de los carriles de la bajada desde la Transístmica hacia la Tumbamuerto para aparcar sus enormes monstruos por la noche y nadie hace nada?
¿Por qué las motos (y eso incluye a los motoristas de la policía) se creen que adelantar por la derecha es legal? ¿Por qué no es legal matar a los sinvergüenzas que usan el hombro como su carril particular? ¿Por qué no podemos atropellar a los imbéciles que cruzan por debajo de los puentes elevados? ¿Por qué es tan difícil de entender para los usuarios de bus que no deben de salir por delante del autobús a cruzar la calle? ¿Por qué la gente insiste en andar por la calzada incluso en áreas de la ciudad en donde hay aceras? ¿Por qué será que los que nos tiramos de una vez a donde buenamente podemos cuando pasa una ambulancia lo hacemos con la sensación extraña de que los conductores de la misma se están riendo de nosotros? ¿Por qué las construcciones al parecer tienen permiso para tomarse por asalto una de las vías de su calle y la usan como área anexa para estacionar camiones o descargar materiales y nadie dice nada?
Pero la pregunta más importante es ¿sobreviviremos a este horror? Porque que la ciudad quedará estupenda con el metro y los intercambiadores puede que sea verdad, pero quizás muramos todos antes, de una rabia.