La selección española logró ayer ante Letonia (2-0) la victoria necesaria para mantener sus aspiraciones de clasificación a la Eurocopa, pero no despejó las dudas que provoca tanto su juego y como el errático comportamiento de su técnico.
Ante una selección blanda, que no presionó y se limitó a juntar dos líneas de cuatro jugadores cerca de su área, el equipo de Luis Aragonés sumó los tres puntos indispensables para mantenerse en la lucha, pero no convenció, sometida a los vaivenes de su entrenador.
Letonia se limitó a observar replegada sobre su campo, y dio libertad de acción a Xavi.
El ingreso de Andrés Iniesta tuvo como primera consecuencia una monumental bronca. La segunda, que la grada la tomase con Torres, a quien consideraban que debía haber cambiado.
Con Iniesta como enganche, España fue acumulando ocasiones claras: de Joaquín, del propio barcelonista, de Torres con un remate de cabeza y una volea, pero sin puntería.
Entró primero Cesc Fábregas e Iniesta se situó en la izquierda. Poco después, Luis dio entrada al asturiano Angulo, pero eso no puso sordina a la protesta contra Torres.
Sin embargo, cuando peor pintaba la cosa para el del Liverpool, el "Niño" acertó a cazar un rechace de Vanins a un remate de Angulo, para acabar con la incertidumbre y certificar una victoria que aparca hasta el decisivo encuentro de Dinamarca.
España cumplió, pero sin enamorar a nadie
El volante del Barcelona, Andr'e9s Iniesta, entró en el segundo tiempo.