La contratación de Julen Lopetegui como nuevo seleccionador abre un nuevo ciclo en el equipo, en el que asume el mando sobre la base de que "no existirá revolución, habrá evolución", con la referencia de un estilo admirado y ganador y con la clasificación para el Mundial de Rusia 2018 como primer objetivo.
Después de una época de éxitos, primero con dos títulos continentales en Austria y Suiza 2008 y Polonia y Ucrania 2012 y uno mundial, en Sudáfrica 2010, con España como dominador del fútbol en todo el planeta, las decepciones de Brasil 2014 y ahora de la Eurocopa de Francia 2016 han generado dudas en torno a la selección.
Pero no a Lopetegui. "La base de la selección está más o menos clara. Muchos (jugadores) están en plenitud y aparecerán nuevas opciones por méritos propios. No existirá revolución, habrá evolución. Si hay jugadores que puedan aparecer y puedan ayudar, tendrán su momento. No vamos a hacer ninguna revolución. Vamos a hacer una evolución con nuestras ideas", declaró ayer el técnico.
"Vamos a tratar de hacer todo lo bueno que lleva haciendo muchos años el fútbol español. No vamos a desperdiciar las cosas maravillosas del fútbol español. Pero el fútbol no se para, estamos orgulloso del pasado, pero no podemos vivir de él y miramos al presente y al futuro", continuó en su presentación en Las Rozas, en la que dijo que Del Bosque es el "mejor espejo" en el que mirarse.
El próximo 5 de septiembre está el primer reto a nivel competitivo para Lopetegui.