Ganó España y en buena ley frente a la oncena alemana, campeona del mundo por tres veces, y de la Eurocopa otras tantas.
Ganó España, en condición de invicto, para volver a obtener la máxima victoria que desde el 21 de junio de 1964, cuando venció en la final 2-1 a la ex Unión Soviética, se le negaba.
Ganó España con un solo y único gol que nos hace mirar con algo de avaricia la supremacía hispana de los ?90. Porque por lo menos, dos tercios del partido correspondieron a la furia roja.
A los 32?, el pase de Marcos Senna, brasileño que juega para España, habilitó a "Xavi", y Fernando Torres, "El Niño", la golpeó de modo fuerte y preciso, como para que Jens Lehmann, golero del Arsenal inglés nada pudiera hacer en su desesperada lucha por el balón que se le fue, rumbo a las mallas.
Entre los muchos amigos españoles que ya no están, viene a mi memoria el entrañable maestro José Bech, hombre de fútbol, que al fin, desde el más allá estará regocijado junto a don Pedro Escartin, y Matías Prat, con este título que tardó en llegar 44 años.