España asaltó ayer el liderato del Grupo C en un duelo decisivo ante Eslovaquia, a la que anuló con su fútbol de toque, recuperando la brillantez del pasado en un primer acto en el que los tantos de Jordi Alba y de Andrés Iniesta, de penalti, plasmaron una superioridad que acerca la Eurocopa 2016.
Era el momento de enterrar las dudas de la fase de clasificación y recuperar el brillo de un grupo de jugadores acostumbrados a ganar, que en el último Mundial recibieron un disparo a su autoestima.
España recuperó la mejor de sus versiones con futbolistas que dan un paso al frente en responsabilidad ante la ausencia de antiguos íconos. Nadie podrá ser Xavi en el fútbol de toque, pero su herencia la interpreta mejor que nadie Iniesta, asociado al crecimiento de David Silva y un Sergio Busquets inconmensurable, dueño de todo en el campo.