Los socialistas chilenos no pierden la esperanza de ver rodar una lágrima por el rostro del general Augusto Pinochet, en señal de arrepentimiento por los abusos contra los derechos humanos durante su largo régimen.
La viuda del presidente socialista Salvador Allende, Hortensia Bussi, dijo ayer que "los chilenos queremos oír, por una vez, que Pinochet pida perdón y ojalá derramara una lágrima".
Bussi habló a los pies de un monumento a Allende, donde depositó una ofrenda floral al mandatario derrocado por Pinochet hace 27 años.
El ministro del Interior, el socialista José Miguel Insulza, dijo en la víspera que también espera ver caer una lágrima de los ojos del ex dictador en señal de arrepentimiento.
"Yo quisiera verlo derramar una lágrima por todos mis hermanos muertos, yo sigo esperando eso, no es mucho pedir, decir que es una pena que hayan muerto y que ojalá eso no hubiera ocurrido", declaró Insulza.
Sin embargo, tanto Pinochet como los máximos jefes castrenses y la oposición derechista afirman que no tienen de qué arrepentirse.
CHILE EN CALMA
Cientos de manifestantes se congregaron frente al Palacio Presidencial y junto a la vecina estatua del derrocado presidente Salvador Allende, mientras que los jefes militares y policiales recordaban con una misa, en la Escuela Militar, el aniversario del cruento golpe que 1973 derrocó al primer marxista elegido democráticamente.
Pinochet, de 84 años, no asistió al oficio religioso, como solía hacerlo todos los años. Su ausencia se debió aparentemente a una herida en un pie agravada por su diabetes, uno de los varios males que padece, y que sus defensores esgrimen para procurar exculparlo en el proceso que enfrenta por el secuestro de 19 prisioneros.
Fuera de la Escuela Militar se apostaron algunos centenares de pinochetistas para avivar a su líder.
El ex jefe militar y gobernante fue despojado el 8 de agosto pasado de su fuero como senador vitalicio y quedó a disposición de la justicia.
Numerosas delegaciones de organizaciones políticas y gremiales llegaron hasta la recién inaugurada estatua de Allende para ofrendar su homenaje.
ANIVERSARIO DIFERENTE
Isabel Allende dijo al término del breve acto que "por cierto este 11 de septiembre ha sido muy diferente porque estando Pinochet desaforado cambió sustantivamente. Y tenemos también aquí la estatua de mi padre, que fue uno de los propósitos que teníamos y de lo cual nos alegremos mucho de haber cumplido con él".
Los festejos de unos y los recuerdos de otros por el aniversario del golpe que llevó al poder a Pinochet entre 1973 y 1990 tuvieron este año un carácter y una intensidad diferentes. Además de la situación judicial que enfrenta el otrora omnipotente dictador, el feriado por este día fue abolido, y los disturbios registrados fueron menores
Los incidentes más violentos ocurrieron cunado universitarios encapuchados apedrearon a la policía, hasta que el rector ordenó el ingreso de la policía a recinto deteniendo a 15 estudiantes.