Las noches europeas del Bernabéu son sinfonía con guitarra eléctrica. Y cuando eliminan al Real Madrid, la resaca no se cura fácilmente. Un tsunami amanecía en el club, que aún no asimila el batacazo del Lyon en octavos de final.
Jorge Valdano sacaba el primer escudo, en la madrugada intentaba vender un proyecto que está en crecimiento. Pellegrini fue otro que no negó fuego, sabe que se quemó, sus manos tienen tizón y su rostro cinco letras: dolor. Ayer, la plantilla recibió una larga charla del entrenador, quien en interiores habló con todos.