El alemán Sebastian Vettel (Ferrari), que ganó ayer el Gran Premio de Hungría, la décima prueba del Mundial de Fórmula Uno, declaró tras su triunfo que fue "un día increíble", pero que "esta victoria es para Jules (Bianchi)", piloto francés fallecido hace dos sábados.
Bianchi, de 25 años, que se accidentó brutalmente en el último Gran Premio de Japón, en Suzuka, falleció el pasado 17 de julio en Niza (Francia), tras pasar nueve meses en coma.
"Ha sido un día increíble, así que esta victoria es para Jules y para todo el mundo en Ferrari, un equipo del que todos sabíamos que, antes o después, (Bianchi) iba a formar parte; que iba a formar parte de esta familia", manifestó Vettel, que pronunció, en idioma francés, las palabras "Cette victoire c'est pour Jules" ("esta victoria es para Jules").
Los pilotos y familiares del fallecido guardaron el minuto de silencio abrazados en un círculo, en cuyo centro situaron los cascos con los que compiten, en homenaje al malogrado piloto francés.