El marcaje al terreno de juego, afinamiento del tablero electrónico y arreglos generales en el estadio Rommel Fernández, eran los últimos toques estéticos que se le daban en el día de ayer a este coliseo futbolístico, con miras al partido de ida de las eliminatorias rumbo al mundial de Korea y Japón en el 2002, que escenificarán mañana Panamá y México.
Prácticamente el estadio se encuentra listo para el cotejo, donde el terreno de juego se ha mejorado bastante, principalmente en la grama; las gradas han sido reforzadas y las barandas de protección cuentan con sus respectivas mallas.
El tablero electrónico que hace varios años no servía, ha sido remodelado, tanto en su fondo como el reloj electrónico, y para su instalación total los trabajadores demoraron dos días.
Mucho se ha hablado del mal estado del coliseo Rommel Fernández, pero lo cierto es que en los últimos meses ha sido objeto de cambios positivos, todo con miras a las eliminatorias.
El "coloso juandieño", al igual que días anteriores, volvió ayer a contar con la presencia de hinchas locales que esperaban observar a los jugadores del onceno nacional, que se han mantenido entrenando durante el transcurso de la semana a puertas cerradas.
Pero para sorpresa, no tan sólo de los fanáticos, sino también de la prensa local e internacional, el seleccionado mayor entrenó ayer en Kobee, área revertida, en donde buscaba afinar sus aspectos táctico y técnico, con miras al encuentro ante el "monstruo del área": México.
El estadio Rommel Fernández está listo, los jugadores de la selección nacional ultimaban los detalles en el día de ayer, y anoche arribaron los mexicanos, todos están a la espera del pitazo inicial mañana a las 3:00 p.m.