El estado de emergencia decretado la víspera por el presidente de Ecuador, Gustavo Noboa, se mantendrá vigente hasta tanto el movimiento indígena deponga su levantamiento y se restablezca la circulación en las carreteras que ha bloqueado, dijo ayer el secretario de Comunicación de la Presidencia, Alfredo Negrete.
"Una vez que se eliminen las causas que perturban el orden público en Ecuador en estos momentos, el decreto, de acuerdo a los principios constitucionales, dejará de estar vigente", aseguró Negrete en rueda de prensa en el Palacio de Carondelet, sede gubernamental, resguardada por un fuerte dispositivo militar.
El estado de emergencia dispuso como "zona de seguridad todo el territorio nacional y la utilización de la fuerza pública para restablecer las condiciones que la ciudadanía requiere para el normal desarrollo de sus actividades".
INDIGENAS NO TEMEN
Un grupo de indígenas ecuatorianos, concentrados en la capital desde hace una semana para protestar contra la política económica, dijo no tener miedo a la mano dura del gobierno.
La medida, tomada por el gobierno de Noboa después que se frustró el diálogo con los indígenas, permite a las autoridades limitar la libertad de reunión y el derecho de transitar libremente por Ecuador, conducir inspecciones de domicilio sin autorización previa y aplicar la fuerza pública según crea necesaria.
Según observadores, estas restricciones de los derechos civiles podrían apuntar al posible desalojo de unos 5,000 indígenas albergados en la Universidad Politécnica Salesiana desde hace una semana. Ellos protestan por el alza en las tarifas de transporte y los combustibles decretada por el gobierno en diciembre.
Los manifestantes han bloqueado las carreteras de la sierra, interrumpiendo el tránsito de vehículos y desencadenando la escasez de productos básicos en varias ciudades del país.
PLANTEAN REABRIR DIALOGO
Antonio Vargas, presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie) y quien encabezó hace un año el derrocamiento del presidente Jamil Mahuad, dijo que "no estamos cerrados al diálogo".
Vargas confió en que el gobierno de Noboa "vaya entendiendo al indigenado" y destacó la necesidad de "buscar nuevas alternativas" dentro de "un diálogo abierto, pero al más alto nivel".
Aseguró que las negociaciones de la víspera no fueron un diálogo real, sino que a los dirigentes se les llevó de reunión en reunión con funcionarios que calificó de segundo nivel y sin poder de decisión.