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Estados Unidos confía en atletas latinos

La presencia latina se siente en la sociedad estadounidense y el deporte no puede escapar a ello.


Estados Unidos acude a los Juegos Olímpicos de Atenas con una veintena de deportistas de origen latino y alguno de ellos puede ofrecerle medallas de oro, como el boxeador de origen mexicano Vicente Escobedo o el taekwondoka "nicaragüense" Steven López.
Steven López, nacido en Nueva York hace 26 años y apodado el "Michael Jordan del Taekwondo", comenzó a practicar este deporte a los cinco años. Fue campeón olímpico en Sydney-2000 y mundial en 2001 y 2003 en la categoría del peso ligero.
Pese a estos títulos, el luchador de origen nicaragüense no pierde la modestia y tras ganar este año en las selecciones estadounidenses afirmó que ganar en Atenas no será fácil. "Sólo he dado un paso adelante en el camino. Soy campeón de Estados Unidos, ahora hay que luchar en Atenas".
Por su parte, Patricia Miranda, originaria de Brasil, dos veces subcampeona mundial, es la primera mujer estadounidense en ganar unos Juegos Panamericanos en lucha, tras vencer en la categoría de 48 kilos.
En el equipo femenino de sóftbol, campeón del mundo en 2002 y dos veces ganador del oro olímpico, están Crysti Bustos, Lisa Fernández y Jessica Mendoza.
Fernández, a sus 33 años, está considerada la mejor jugadora del mundo. En la Universidad de California, en Los Angeles, jugó básquetbol, sóftbol y golf. Su amor a los deportes le viene de familia, ya que su padre era jugador de béisbol en Cuba y su madre sóftbol en Puerto Rico.
Por su parte, Brenda Villa, una californiana de 24 años de origen mexicano, puede dar una medalla a Estados Unidos con el equipo de waterpolo, que fue medalla de plata en los Juegos de Sydney y de oro en el Mundial de 2003.
También puede obtener una medalla otro mexicano, el púgil del peso ligero Vicente Escobedo, cuyos padres, labradores, emigraron a Estados Unidos.
Los púgiles estadounidenses no ganaron ninguna medalla de oro en los Juegos de Sydney hace cuatro años, por primera vez desde 1948, y en el Mundial del pasado año en Bangkok vieron como ocho de sus boxeadores perdieron en la primera ronda entre acusaciones de anti-americanismo.
Pero Escobedo, que casi acabó en la cárcel, tiene ahora un objetivo, una medalla de oro olímpica.
"Sueño cada día con ello", dijo el peso ligero que tendrá que batir entre otros al campeón olímpico y mundial, el cubano Mario Kindelán, para lograr la medalla dorada.
Estados Unidos también acude con los púgiles Devin Vargas y Jason Estrada, en pesados y semipesados, respectivamente.
Otro waterpolista, Tony Azevedo, que dejó su Brasil natal cuando tenía 23 días, quiere dar una medalla a Estados Unidos, igual que han hecho las mujeres. En los pasados Juegos Olímpicos, fue incluido en el equipo ideal, en que su equipo quedó sexto.
Ahora, con 22 años, no desespera. "El español Manuel Estiarte, uno de los mejores jugadores de la historia, no fue campeón hasta los 34, en Atlanta", afirma para darse ánimos.
Si no son ellos, hay una larga lista de nombres que pueden dar la sorpresa, como Yuliana Pérez, de origen cubano, en triple salto, o el puertorriqueño Mark Ruiz en clavados.
La presencia latina se siente en la sociedad estadounidense y el deporte no puede escapar a ello.
La primera escala de su viaje los sorprendió. La segunda los inspiró, y la última dejó claro el mensaje que sus entrenadores les han gritado a saciedad: ganar la medalla de oro en Atenas no será nada fácil.
El equipo estadounidense de básquetbol se quedó en Turquía ayer para una larga práctica y unas horas de descanso antes de trasladarse el jueves a Atenas, para lo que promete ser el torneo olímpico más competitivo desde que se integraron los profesionales en 1992.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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