El equipo que se confía pierde y Europa, que acudió a jugar la XXXVII Ryder Cup al campo de Valhalla, en Kentucky, rodeado de un halo de superioridad por sus tres últimas y humillantes victorias consecutivas, sufrió ayer un correctivo por parte de los norteamericanos, que cobran ventaja (5,5 a 2,5) tras la primera de las tres jornadas.
La frustración acumulada que no tendrían los jugadores americanos que, aún a falta de dos jornadas completas, ya enseñaron orgullosos por el campo banderitas con las barras y estrellas.
En medio de ese festival anticipado, Europa ha comprobado que vencer este año va a ser una tarea ardua. La posibilidad de ganar la cuarta Ryder Cup consecutiva para Europa no tuvo un buen comienzo.
El equipo estadounidense, que de momento ni se acuerda de Tiger Woods (ausente por lesión), fue liderado por Mickelson y Justin Leonard -los mejores del día- y ya sonríen hasta enseñar los premolares mientras menean sus banderitas con entusiasmo.
Bajo la batuta de estos dos hombres, el equipo de Estados Unidos camina firme hacia su propósito de vengar los dos últimos marcadores humillantes, en las Ryder Cup de 2006 y 2004 (18,5 a 9,5).
Estados Unidos se colocó con ventaja tras los primeros cuatro partidos de la primera jornada por 3 a 1, en la modalidad de "foursomes" (golpes alternos).
Pareja estelar.
Fue imposible contener el empuje del mediático dúo americano. Mickelson y Kim son máquinas de producir birdies.
Europa precisa reaccionar en la reanudación por parejas, en "fourballs" y en "foursomes".