WASHINGTON.- Si hay algo a lo que se han vuelto adeptos los funcionarios del gobierno del presidente Bill Clinton, es ponerle buena cara al mal tiempo.
Esto se comprueba con las reiteradas versiones rosadas que emite la Casa Blanca con respecto al Plan Colombia en desafío de las críticas que le llueven tanto de Latinoamérica como de la Unión Europea, y ni hablar de las bajas que continúa sufriendo el ejército colombiano en su lucha contra la guerrilla.
Así es como ayer, un portavoz del Departamento de Estado estimó que el gobierno permanecía "satisfecho" con los resultados de la reunión de los Ministros de Defensa de las Américas que se acaba de celebrarse en Manaos, Brasil, y donde se registraron serias desavenencias en relación al enfoque militar que presenta el plan y el temor que éste agregaría a los problemas que ya experimentan los países limítrofes como Brasil, Ecuador, Panamá y Venezuela.
"No fue tan serio como lo caracterizaron los periódicos brasileros," dijo el portavoz a este corresponsal. "Varios países no estaban al tanto de todos los detalles del plan y después de las presentaciones del ministro de Defensa de Colombia y del secretario de Defensa, William Cohen varios países ablandaron sus críticas".
Sin embargo a los pocos minutos de esta conversación, llegaron dos informaciones contradiciendo de plano lo que acababa de afirmar el funcionario.
La primera procedía de Nueva York y daba cuenta del discurso pronunciado por el canciller braileño, Luiz Felipe Lampreia, en la que reiteró la preocupación de su gobierno por las consecuencias del Plan Colombia.
"Colombia tiene derecho de hacer lo que siente que es necesario por su propia seguridad, pero sí estamos preocupados por el desborde a lo largo de la frontera".
En el mismo sentido, el ministro de Defensa de Brasil, Geraldo Quintao, consideró en Manaos ilógicas las quejas del gobierno de Estados Unidos por la reticencia de Brasil y otros países de la región a apoyar el Plan Colombia, cuando el jefe de Estado Mayor del Departamento de Defensa, Robert Tyrer, había dicho que Estados Unidos "ejecutarían el Plan Colombia con o sin la cooperación de los otros países".
"Si realmente los Estdos Unidos va a ejecutar el plan con o sin la ayuda de otros países," señaló, "eso significa que van a intervenir en Colombia debido a que el proyecto es del gobierno colombiano y son las fuerzas militares de este país las que deben ponerlo en marcha".
La segunda noticia, proveniente de Caracas, informó de la declaración conjunta emitida por la presidenta Mireya Moscoso de Panamá y su homólogo venezolano, Hugo Chávez, en la que reiteraron su crítica a lo que llamaron "el componente militar" del plan diseñado por Estados Unidos y el presidente colombiano Andrés Pastrana.
"Creemos que esto va a tensionar aún más el conflicto y va a profundizar los enfrentamientos armados", dijo Chávez a la agencia Reuters".
También los recientes incidentes fronterizos en Darién provocados, según informes de Bogotá, por destacamentos de paramilitares, provocaron nada más que una tibia respuesta del Departamento de Estado que "lamentaba" la muerte de una menor y un número indeterminado de heridos, y una delicada sugerencia que la presidenta Moscoso acepte asistencia y entrenamiento de Estados Unidos.
Precisamente para salir del paso, a este crónico problema, la mandataria panameña se reunió ayer con su homólogo colombiano, Andrés Pastrana, en Cartagena de Indias para abordar el tema de la seguridad fronteriza y el regreso a Colombia de los campesinos desplazados hacia Panamá por efectos de la violencia.
Aun cuando el canciller colombiano Guillermo Fernández de Soto, ha desestimado las preocupaciones de Panamá y otros países fronterizos por los efectos negativos sobre sus territorios, traerá la ejecución del Plan Colombia, lo cierto es que también países como Brasil, Ecuador, Venezuela ya vienen sufriendo esas consecuencias, no sólo en forma de desplazados, sino en actos de terrorismo.
En tanto, el ejército colombiano perdió un helicóptero de combate que seguramente provocará a los promotores del Plan Colombia en el Congreso a exigir que los Departamentos de Defensa y Estado aceleren el envío de una docena más de estas costosas aeronaves. También murieron más de 50 efectivos en combates entre paramilitares y guerrilleros en la región de Putumayo