Estados Unidos, con un juego agradable, se impuso ayer 8-4 a Nicaragua y se mantuvo como el único invicto del torneo de béisbol de los Juegos Panamericanos.
Los estadounidenses pegaron 14 imparables y sobresalieron por su creatividad con toques de bola, jugadas de bateo y corridas, robos de base y una defensa hermética a lo que sumaron un aceptable trabajo de sus lanzadores.
El juego lo ganó Lynn, con cinco hits, tres carreras permitidas en siete epiodios lanzados y perdió Portoblanco.