Las esperanzas olímpicas de un pueblo entero están puestas en una sola figura.
Resulta que los corazones panameños quieren volver a latir, tal como lo hicieron en el 2008, cuando Irving Saladino logró la medalla de oro en el salto de longitud en Beijing.

A 13 días del arranque de los Juegos Olímpicos de Londres, el campeón defensor del salto largo volvió a la pista.
Aquejado por las lesiones en sus piernas, Saladino ha tenido un arranque de temporada algo inusual.

Y es que mientras otros atletas calibraban sus saltos para los Juegos Olímpicos, el panameño veía cómo salía de su cuadro clínico, para no perderse sus terceros Juegos Olímpicos en su carrera como saltador.
Ayer, en su regreso a la pista, las cosas eran diferentes. Y es que Saladino --aunque no tiene el peso de ser el favorito-- demostró estar fuera de distancia, igual que aquel boxeador que regresa al “ring” y no puede conectar golpes certeros, por la falta de práctica.
La carta de presentación de Saladino en esta primera incursión a la fosa de salto del “Aviva London Grand Prix”, que se realizó en el Crystal Palace Stadium, fue una falta.
Este viejo fantasma del panameño volvió a aparecer, de verdad que no lo deja tranquilo, a pesar de que con el tiempo de trabajo con Florencio Aguilar este mal se tuvo que arreglar. Hay que recordar que en su momento, esos errores obligaron a Saladino a ceder su título de campeón del mundo de salto largo, en el mundial de Berlín 2008, ante el estadounidense Dwight Phillips.
Irving ayer solo marcó dos veces. En el segundo salto, hizo un 7.87 metros, su mejor registro de este año, y un 7.70, en el último de los seis intentos.
Cabe mencionar que de los seis saltos del colonense, cuatro fueron faltas.
Por el momento, la tranquilidad se puede sentir en muchos panameños, quienes aseguran que este es un buen regreso, luego de un año de no poder competir.
Esos millones de panameños que tienen la ilusión de verlo en el podio olímpico, esperan que Irving Saladino aún esté calibrando.