Veinte años después de ser expulsado del poder por lo que él llama una mafia de empresarios y políticos, encontramos al ex presidente guatemalteco Jorge Serrano Elías dedicado “full time” -según sus propias palabras- a la promoción de su libro “La guayaba tiene dueño”, el cual ha sido calificado por la prensa de su primera patria como el “best seller” chapín.
La euforia que ha causado el libro en el que Serrano Elías pone en cueras a quienes mueven los hilos del poder en Guatemala ha provocado que el ex mandatario de 67 haya abandonado momentáneamente sus negocios para ocuparse de la demanda de ejemplares y responder a la retroalimentación que se ha dado a menos de 20 días del lanzamiento de “La guayaba tiene dueño”.

Y, como siempre, las cifras hablan por sí solas. Primero se pensó en una edición reducida de 500 ejemplares, pero antes de publicar ya había pedidos por 1500. En tres días hubo que mandar a imprimir 2 mil más, que se pedían en Guatemala, y luego vino la segunda edición con 3 mil libros más. Todo entre el 6 y el 21 de junio.
Con 7 mil libros en calle, contando una historia de política, intrigas, mafia, traición, narcotráfico y corrupción, además con las redes sociales hechas un hervidero, ya está en ristre la tercera edición de “La guayaba tiene dueño” (El secuestro del Estado de Guatemala) y su autor, ahora radicado en Panamá, dice que el éxito del libro lo tiene aturdido, pero complacido, más que todo porque confía que a partir del mismo, comenzará la liberación de su país.

¿Por qué decidió dar su versión ahora y no 10 o 15 años antes?
La diferencia que hay es que en este momento, el pueblo de Guatemala está listo para creerme. Hace 20 años no lo estaba, hace 10 años no lo estaba. La dominación de los medios por parte de este grupo que ha secuestrado a Guatemala y la forma como han manipulado el organismo judicial, el Congreso de la República, y cómo han secuestrado totalmente el Estado hacía materialmente imposible que uno pudiera expresarse. Usted ve por ejemplo, en mi libro, yo relato cómo era el manejo de la prensa. No hay periódico escrito que hasta la fecha se anime a publicar algo contra ellos porque al día siguiente le cortan anuncios y lo persiguen, así es que la única verdad que en el país ha tenido vigencia es la de ellos y punto. Ellos han robado, ellos han hecho lo que han querido, se han visto involucrados en escuadrones de la muerte como los famosos de la limpieza social y nada más tangencialmente se les ha podido probar.
¿Usted siente que no ha cambiado mucho la situación en Guatemala?
No, no ha variado. Está peor. Aquí usted ve en el prólogo que presenta la BBC de Londres, El País, las organizaciones internacionales, realmente preocupadas porque Guatemala es un Estado fallido. Un Estado en donde la impunidad es el 98 o 99%.
Se han dado cambios políticos cimentados en las redes sociales, ¿cómo su libro puede incidir en el ánimo de la gente?
Yo creo que esto va a ser algo impresionante, porque es un libro que salió a la venta hace 15 días y ya se han venido 7 mil ejemplares y la gente lo ha agarrado, lo estudia y se lo pasa y está la discusión como nunca en las redes sociales. Es decir, ahora ya no dependemos de la prensa, ahora nosotros estamos haciendo opinión pública. ¿Quién puede interponerse entre lo que yo tengo que decir, con lo que ellos quieren oír y lo que ellos me quieran preguntar? No existe una forma con la que ellos puedan impedir que yo diga lo que tengo que decir. Para la semana entrante voy a estar en varias aulas de la universidad San Carlos, que es la Universidad Nacional de Guatemala, en donde ya están, profesores y estudiantes, juntándose para hacerme preguntas. La verdad es que el mundo ha cambiado totalmente y entonces ahora ya no me importa lo que ellos digan.
¿Quiénes son ‘ellos’?
Este es un grupo de élite empresarial guatemalteco, hago la salvedad, no es todo el empresariado guatemalteco, son unos pocos, los dueños de los monopolios del país. Que ellos han creído que son los dueños del país y que están completos y que allí no cabe uno más, que ellos son los que pueden decidir sobre vidas, sobre haciendas, sobre todo.
¿Es difícil estar lejos?
En el prólogo del libro, yo relato la diferencia entre mis dos países. Entre la tierra que me vio nacer y la tierra que me ha protegido, me ha querido y me ha amado. Y lo digo así: hoy soy hombre de dos patrias, porque si a mí alguien me dice: Panamá es tu segunda patria, le digo no, no te confundas, Panamá es mi otra patria, porque yo soy un hombre de dos patrias. He pasado la tercera parte de vida en Panamá; mis hijos han pasado la mitad de su vida aquí, mis nietos el cien por ciento, porque ellos son panameños, pero está la patria mía de Guatemala, la que me vio nacer, que me crio, que medio todo su amor para desarrollarme; que el egoísmo, la codicia de algunos de sus hijos la llevaron al borde del abismo, la humillaron, la han ensangrentado. Una patria cuyas calles han llenado de dolor, han enfrentado la conciencia de mis hermanos al extremo de que lo bueno es malo y lo malo es perfectamente justificable.
Usted habla que en Panamá ha recibido protección, este libro le permite exponer su versión, pero también ¿no lo expone ante sus enemigos?
Es que yo he estado expuesto a mis enemigos desde hace 30 años. Lo que pasa es que antes mis enemigos tenían mucha reputación. Ellos eran los dueños de todo. Hoy mis enemigos han sido descubiertos en el país, ya la gente sabe quiénes son ellos.
¿Diría que Guatemala ha empeorado?
La salida mía fue el punto de inflexión. Realmente, venía recuperándose y nosotros veníamos haciendo de Guatemala un país civilizado. Estábamos procurando la paz, habíamos resuelto el caso de Belice, habíamos repatriado a los 35 mil refugiados que se encontraban fuera del país, había estabilizado la economía, es decir, el país tenía un récord que empezaba a ser una cosa respetable, pero naturalmente, como lo relato en "La guayaba tiene dueño", el costo económico para los grupos no les era agradable, ellos querían hacer del país lo que se les daba la gana.
Usted acepta a Panamá como su "otra" patria, pero si se diera la oportunidad de volver a Guatemala a reacomodar la situación, ¿lo haría?
Yo ya anuncié que regresaba a la política guatemalteca y, de hecho, ya estoy de vuelta. Estoy opinando, estoy haciendo ver mi punto de vista el cual creo que ahora es más válido porque ya tuve la experiencia de la política criolla y de gobierno y se pueden ver los resultados de mi Gobierno, los relato en el libro, pero están a la luz de cualquier individuo que quiera entrar y objetivamente analizar la información que existe disponible en internet de parte del Banco de Guatemala, de parte de todas las instituciones serias que tiene y creo que 20 años de reflexión y de conocimiento sobre todo lo que es mi país me da cierta solvencia moral y, además, conocimiento y experiencia para poder opinar sobre él.
¿Pero se presentaría físicamente a Guatemala?
Bueno, si se da la oportunidad, definitivamente que sí.
¿Qué condiciones tendría que haber?
Condiciones eminentemente políticas, porque lo que ha habido contra mí es evidentemente una persecución política que nunca se había dado.
¿Aparte de la corrupción institucional, también el narcotráfico está metido en la estructura del Estado de Guatemala?
Lo que sucede es eso. Lamentablemente, estos grupos empezaron a fabricar un Estado a su medida. Pero para fabricar un Estado a su medida, lo que ellos estaban logrando era hacer lo que quisieran y, obviamente, por esos mismos canales se metió el narcotráfico y se metió el crimen organizado. Entonces, el narcotráfico controla el interior del país. Antes era el ejército, eran las instituciones civiles, ahora es el narcotráfico. Ahora que entraron Los Zetas se ha puesto aún peor, porque Guatemala se ha convertido en un santuario del crimen organizado. Es aterrador lo que acontece. Matan quince gentes, un día deciden matar pilotos de autobuses, puesto que deben pagar a las pandillas o a los señores del crimen organizado y en un día maten a doce. Es decir, lo que sucede es totalmente grotesco. En el país hay días que hay hasta dos y tres linchamientos, porque la gente sale a hacer justicia y han linchado a jueces, policías. El año pasado creo que lincharon a 300 personas. Cuando a mí me dicen que yo rompí el orden democrático, yo les pregunto: ¿qué orden?
Precisamente, la versión más conocida es que usted rompió el orden constitucional, ¿volvería a hacer lo que hizo?
Lo volvería a hacer y sobre todo después de ver a dónde fue a caer el país. Imagínese que yo lo dije claramente, que lo que se estaba haciendo era para impedir que mi país cayera a ser un paraíso para narcotraficantes y delincuentes, porque ya no se podía. Cosas concretas: diputados que se agarraban infraganti en delitos, el Congreso de la República vendía las leyes, es un mercado, cada diputado tenía como un puesto en el mercado, solo que allí lo que se venden son leyes y prebendas. ¿Usted cree que eso es demo- cracia? Si la gente cree que democracia es votaciones, que se vaya desengañando, que ese modelo de: democracia igual votación es la peor farsa que hay.
Usted se manifiesta mediante este libro, pero ¿qué de sus colaboradores más cercanos?
Bueno. Ha sucedido una cosa interesante. El "serranismo", que no existía cuando yo era presidente, se ha consolidado en la persecución. Ahora la gente dice: soy serranista y qué. Es decir, que todos aquellos que estuvieron conmigo en el Gobierno o que participaron en el partido esperaban ansiosos que yo diera una respuesta.
¿Esperaba este éxito del libro?
La verdad no. Yo empecé pensando que iba a imprimir 500 libros, que eran básicamente para mi familia y mis nietos, para que ellos supieran quién era su abuelo. Después me pareció que hacer 1000 o 1500 era suficiente, pero después la persona que me estaba ayudando en la corrección me dijo que era un pecado que este libro quedara entre mi familia y entonces hablé con Ernesto Endara, con Mayín Correa y con dos amigos guatemaltecos a quienes les pedí su opinión sobre el libro, y la opinión de todos fue: no puedes quedarte con el libro. Neco me dijo: este no es un libro de un principiante, este es un gran libro y lo tienes que promover.
¿Y cómo ha hecho para rebasar o burlar la censura en Guatemala?
Ya no pueden porque el libro ya está en internet. Además, yo me he cuidado muy bien, no le he dado los derechos a nadie, los derechos son míos porque ya en el pasado hubo libros que se desaparecieron del mercado guatemalteco, muchos dicen que estos poderosos fueron y compraron los derechos. Aquí pueden venir y ofrecerme lo que quieran, esos derechos no están a la venta, porque ya no me pertenecen a mí; a partir de que el libro salió, esos derechos le pertenecen al pueblo guatemalteco. Nadie los va a poder comprar porque esa es una convicción mía y de mis hijos. Creo que este es el principio de la liberación de mi país, yo lo creo firmemente. ¿Y sabe usted por qué? Porque la gente que se está comunicando con nosotros, toda es gente que está entre los 18 y 35 años. Esto quiere decir que era gente que, cuando yo estaba saliendo del país, o no había nacido o tenía 13 o 14 años y esa es la gente que está como con hambre, como con necesidad.
¿Qué le hace más feliz, que el libro sea un éxito editorial o que su verdad le llegue a la gente?
Lo que me hace feliz es darme cuenta de que ya va a ser muy difícil que de ahora en adelante estos grupos le callen la boca a alguien que tiene algo que decir.
Estrategia antela posible censura oficial
- “Yo me he cuidado muy bien, no le he dado los derechos a nadie... Aquí pueden venir y ofrecerme lo que quieran, esos derechos no están a la venta, porque ya no me pertenecen a mí, a partir de que el libro salió, esos derechos le pertenecen al pueblo guatemalteco”.
- Jorge Serrano E.