Dos incógnitas claras: salir a defenderse o salir a atacar. A mí me encantó el primer tiempo de Panamá ante Egipto; aunque, a la postre, terminamos cayendo gracias a los errores en los cambios de José Alfredo Poyatos, quien, para mí, debió mantener el mismo esquema en la segunda parte.
Ya no se puede llorar por el pasado y hay que aprender de los errores. Las cosas han quedado más claras que nunca y más duras para Alfredo: perdemos, y nos vamos a casa; ganamos, y podemos seguir en el Mundial y, de paso, hacer historia.
¿Cómo debemos jugar hoy? ¿Ocho defensas? ¿Nueve delanteros? Brasil, hay que aceptarlo, es infinitamente mejor que nosotros. ¿Salimos a atacarlos o a defendernos? Debemos defendernos y atacar al mismo tiempo.
Señor Poyatos, por favor, ponga desde el primer tiempo a Allan Hernández, quien tiene toda la capacidad para poner en aprietos a cualquier zaga. Lo mostró ante Egipto y, si se le da confianza, lo puede volver a repetir.
El partido de hoy, según algunos, ya está perdido. Lo difícil será combatir contra un Brasil que quiere seguir jugando en Barranquilla y eso es complicado, muy complicado. Es duro verte las caras contra un rival que viene de menos a más.
Lo más negativo de todo esto es que, más que el esquema y la forma de jugar, los chicos de la Roja están confundidos y no saben a qué juegan. Ni siquiera quiero pensar que alguien está metiendo mano en las alineaciones de Poyatos, ya que, si esto se confirma, sería una vergüenza total.