El pasado fin de semana me fue del carajo. El sábado salí con los bolsillos llenos y jugué casi todas las carreras. Del domingo ni hablar.
Me percaté de que las carreras estaban “muertas” y, aunque tenía en manos las ganancias del día anterior, presupuesté B/.8.00 para apostar el domingo e hice mis apuestas por adelantado.
En la primera carrera invertí B/.1.00 en la trifecta 4-7-5 que dio B/.10.00 (me tocaron B/.5.00 de vuelta). En la segunda comenzaba el 5 y 6. Mi análisis me llevó a la conclusión de que Consa y El Kempis eran fijos. Así que en la segunda válida puse a Solar Plexus y Luna Bella; después cubrí a Smokey Jack con Proud Pali; hice lo mismo con Quimbobó y Alfonso El Sabio y para asegurar puse en el cierre a Guillermina R. y Chalá, que era el dato que me dio mi amigo Florencio Cueto.
Esta jugada me costó B/.4.00 y al final acerté la seis llaves que pagaron B/.60.90 y un par de pollitos razón de B/.2.80 cada uno. Pero mi racha no terminó allí.
Recuerden que mi presupuesto para jugar era de B/.8.00. Ya había invertido uno en la primera trifecta y cuatro en el 5 y 6. Los otros tres balboas los empleé para comprar el segundo pool de tres que jugué directo (Quimbombo, Guillermina R. y Marujed). También la metí y cobré la mitad de B/.43.60.
Pero mi suerte no había terminado ya que con los otros dos dólares que tenía me la rifé jugando un Pool de 4. Abrí sólo con El Kempis, pasé con Quimbombó y Alfonso El Sabio, después puse a Guillermina R. y pasé un susto en la última, pero finalmente Marujed me puso... ¡A cobrar!. (la mitad de B/.67.80).
Con semejante racha pensé que había agotado todo el caudal de suerte que me tocaba este año, pero estaba equivocado. Al día siguiente atendí una invitación a una conferencia de prensa que me hizo la gente del hipódromo.
En el prólogo de la misma el Secretario de Carreras anunció que a partir de mañana jueves todos los días de carreras se realizarán dos Pool de 4, dos Pool de 3 y el Pool de 5 y 6.
Para ello habrá que presentar un mínimo de ocho carreras por reunión. Es decir, que con cinco jugadas “amarradas” puedo invertir los mismos ocho palos y jugar todas las carreras. Unicamente tendría que obviar la trifecta que jugué en la primera del domingo e invertirlo en otro Pool de 3 ó de 4.
Son suficientes razones para sentirme feliz en mi condición de apostador, pero si estuviera en los zapatos de quienes administran reevaluaría esta decisión, puesto que la proliferación de apuestas exóticas que tienden a congelar el dinero no necesariamente producirán el efecto de incrementar las apuestas.
Aposté ocho el domingo porque las carreras estaban flojas, pero generalmente invierto un mínimo de 16 por reunión y cuando me caigo en el primer pool de 3 o me noquean comenzando el 5 y 6 vuelvo y meto la mano en el bolsillo para ver como recupero lo mío.
De ahora en adelante jugaré los mismos 16 balboas, pero los distribuiré en todos los Pools (de tres, de cuatro y 5 y 6). Si fallo en alguna de las primeras carreras me quedaré quieto, puesto que tengo opciones en las otras carreras y, lo mejor de todo, es que voy a estar en la jugada en una a dos carreras más de las acostumbradas.
¿No creen ustedes que estas son razones suficientes para estar feliz, independientemente de que la tarde sea buena o mala en cuanto a dividendos respecta?.
El viernes les contaré cómo me fue con lo que voy a invertir mañana. Lo que sí les aseguro es que ahora sí puedo apostar en todas las carreras, pero sin gastar un dólar más.