Para Julio Zuleta las últimas contrataciones de jugadores que también juegan la primera base, que han hecho los Medias Rojas de Boston no le preocupan para nada y afirma que está listo para jugar. En entrevista concedida a El Panamá América, el jugador metropolitano dijo que en su mente sólo está llegar al campo de entrenamiento listo para dar batazos y que las nuevas contrataciones no representan una presión para él.
"A mí nada me presiona. Yo he pasado por muchas cosas en mi vida y ahora realmente nada puede ser peor", dijo el pelotero quien firmó con la organización de Boston a finales de año pasado. "Lo único que tengo que hacer allá es repartir palo y más palo, si no hago el equipo será por otra cosa. Pero todo queda en manos de Dios", enfatizó el jugador.
Días atrás la directiva de los Medias Rojas adquirió los servicios de Jermey Giambi y David Ortiz, quienes también juegan en la primera base con la idea de evitar cualquier contratiempo de última hora. Zuleta reiteró que se siente optimista con las posibilidades que tiene de hacer el equipo grande de Boston y dijo que su salida de los Cachorros de Chicago fue beneficiosa.
Sobre su preparación con miras a las prácticas primaverales dijo que desde terminada la temporada en Liga Mexicana de Béisbol se dedicó a descansar y efectuar algunas cosas leves. "Desde hoy empiezo a entrenar otra vez en todos los aspectos y tengo que reportarme con el equipo el 19 de febrero".
"Me preparé durante el año pasado para quedar listo para jugar con tiempo. Voy a llegar allá adelantado y listo para dar lo mejor", señaló Zuleta quien agregó que esta fue una de las razones por la cual siguió jugando en México.
Zuleta supuestamente debió culminar la temporada con los Algodoneros de Guasave a mediados del mes de diciembre, pero llegó a un acuerdo con los Medias Rojas sobre la necesidad de tener más turnos y así fue.
"No hubo problemas en eso y además en México me trataron bien y no tengo quejas. Era un ídolo para el equipo, hasta me compusieron una canción". Indicó el pelotero que también tomó en consideración el hecho que él era la bujía del equipo y que no podía dejar a sus compañeros peleando hasta lo último.