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Estudiantes con pinta de payasos

Las noticias sobre estudiantes que atentan contra el patrimonio de sus colegios y ponen en vilo la seguridad de sus compañeros son recurrentes. Cuando menos se espera,


Egbert Lewis (egbert.lewis@epasa.com) / PANAMA AMERICA

Las noticias sobre estudiantes que atentan contra el patrimonio de sus colegios y ponen en vilo la seguridad de sus compañeros son recurrentes. Cuando menos se espera, surge un estallido de violencia absurda que pone en duda la legitimidad de la protesta y las intenciones de quienes la lideran.

Esta semana, el Instituto Nacional volvió a ser foco de la atención debido a la presencia dentro del plantel de supuestos estudiantes que, ocultos tras antifaces y armados de manera temeraria, sembraron la intranquilidad en el colegio.

Situaciones similares se han visto de manera repetida y sistemática. Y, lo más preocupante, es que han trascendido la histórica infiltración de políticos dentro de la agitación estudiantil para ubicarse en otro estadio. Ahora, maleantes y pandilleros se han asomado con su mano tenebrosa en los círculos estudiantiles con toda la maraña de amenazas e intimidaciones que su modo de operar implica, lo cual ha traído de la calle hacia la escuela la perniciosa ley del silencio.

Independientemente de las discrepancias que puede haber sobre el manejo del ‘Nido de Águilas’ y de la educación en general, ningún padre de familia responsable puede justificar que dentro de un plantel educativo imperen las acciones gansteriles y que una minoría sea la que se imponga.

Quienes hemos leído algo de historia sabemos que el Instituto Nacional de hoy en poco se parece a aquel colegio glorioso cuyos estudiantes, convertidos en estandartes de patriotismo, lideraron las epopeyas nacionalistas del país.

No podemos mirar hacia un lado y poner la política de por medio, cuando constantemente la realidad nos está demostrando que hay que hacer correctivos para que no se siga perdiendo su ilustre historia.

El movimiento estudiantil de ahora en nada se parece al que lideró en 1947 del convenio Filós-Hines, ni a la Operación Soberanía de 1958 y muchos menos a la que blandió la bandera nacional aquel 9 de enero de 1964 -hace casi 50 años- para hacer valer nuestro derecho soberano.

Confundir unos con otros es deshonrar la memoria y la acción de quienes, en su momento, supieron que las reivindicaciones se persiguen dando la cara, yendo de frente, sin máscaras, porque luchar por los derechos es asunto serio, por lo tanto, las pintas de payasos están demás.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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